sábado, 13 de junio de 2020

STREETS OF RAGE 4 - LA ESPERA MERECIÓ LA PENA

26 añazos hemos tenido que esperar para que, aquellos que consideramos Streets of Rage la cabeza de los beat 'em up, recibamos una nueva entrega numerada. 26 largos años prácticamente a la sombra que hicieron que recibir el anuncio de este Streets of Rage 4 generara unas expectativas demenciales. ¿Habrán podido cumplirlas? ¿Estará a la altura de la trilogía de Sega original?




Aquí tenéis el análisis en vídeo de Streets of Rage 4. Recordad pulsar el botoncito de suscribirse y compartirlo si queréis ayudar al crecimiento de El BloJ y todas sus vertientes.


El Streets of Rage original era un juego muy bueno, pero que a día de hoy ha envejecido bastante regular. Aquellos que todavía lo adoramos lo hacemos básicamente porque nos conocemos cada uno de sus secretos y tácticas para atravesar las calles repletas de enemigos que recibían nuestros golpes a poco que su vestimenta gritara punk, pero sin duda es el más inaccesible de los tres. Es un juego que se ve antiguo, sobre todo por ser superado con aplastantes virtudes en su secuela. Streets of Rage 2 sigue siendo uno de los mejores juegos que he jugado nunca, y éste sí que ha envejecido bien, tanto que se ha convertido en un juego eterno tras superar la barrera del tiempo. Llegaría después Streets of Rage 3, con una versión europea infame que hizo que, en mi caso, quedara por debajo del Streets of Rage original. ¿Dónde se sitúa Streets of Rage 4? Digamos que se sitúa justo después de Streets of Rage 2 como juego, aunque el primero tiene ese plus de ser el pionero.

Lo primero que llega de esta cuarta entrega es su nuevo aspecto visual. Adios al píxel y hola al dibujado que ya vimos en los remakes de Wonder Boy. Soy de los que hicieron muecas al ver el trailer de lanzamiento, aunque tenía tantas ganas de Streets of Rage que no fue algo que siquiera produjera en mí una mala impresión. Es cierto que tus ojos se tienen que acostumbrar a esta nueva apuesta visual, al igual que también es cierto que las animaciones son tan tremendamente fluidas que es imposible no sentirse atraído. Una vez tu ojo se ha acostumbrado, te queda por delante disfrutar de una variedad de escenarios notable -eché en falta algún nivel discotequero que diera más rienda suelta a la banda sonora- y un diseño de enemigos sobresaliente.

Ya que hemos dado el palo de la música, decir que la banda sonora es excelente, probablemente de las mejores que hemos oído en 2020. El responsable es Olivier Deriviere, pero hay hueco para que el legendario Yuzo Koshiro intervenga en algunos temas, como el del menú principal -no acabé tan contento con éste- y el del primer nivel, el cual nos da el mejor Koshiro que no aparecía desde Streets of Rage 2 -la banda sonora del 3 se pasó de frenada en demasiadas ocasiones-. Junto a todo esto, composiciones especiales de gente con tanta importancia como Motohiro Kawashima y nombres tan conocidos como Yoko Shimomura.


Streets of Rage 4 grita Sega por todos sus poros. Alguien que ha jugado a la trilogía principal sabrá perfectamente cómo luchar con cada uno de los personajes que van apareciendo en pantalla. Los Galsia, Donova o Signal no sólo mantienen sus ataques y estrategias intactos, sino que también parecen haber heredado la IA estúpida de sus predecesores. Hay rediseño de personajes, como el de los moteros que ahora aparecen en versión femenina, y hay por supuesto montones de cameos y jefes finales recuperados del pasado. Todo esto, junto a la celebración que es la banda sonora y la selección de escenarios que además vuelven a apostar por incluir trampas, convierten a Streets of Rage 4 en un juego más que notable para los nostálgicos, y gracias a su jugabilidad que ahora abordaremos, en más que notable para los amantes de los beat 'em up y jugadores actuales que no han recorrido nunca estas calles.

Dichos jugadores no entienden -con el debido respeto- de la esencia de Sega, ni de que si la música respira Streets of Rage, ni de que ése canguro que se ve al fondo no es más que un personaje desbloqueable de Streets of Rage 3. Dichos jugadores llegan, le dan a "empezar modo historia" para luego desbloquear el resto de modos -a destacar el modo arcade que apuesta por una partida clásica sin continuaciones y sin poder interrumpir la partida o grabar-, y se fijan en lo primero que hay que fijarse en casi todo videojuego: su jugabilidad.

Y es que no es habitual en mi, y perdonadme si he empezado por evaluar su componente nostálgico por encima de lo que verdaderamente importa: la jugabilidad. Las hitboxes de Streets of Rage 4 son perfectas, y el reparto de movimientos de todos los personajes es simple pero eficaz. Sí, a poco que leáis un par de reviews vais a conocer que es un juego bastante lento, y no seré yo quien lo niegue. La movilidad como tal pide a gritos un dash para todos los jugadores -tan sólo tenemos un dash con un personaje desbloqueable y una carrera en otro principal, además de lo que traen de serie los personajes desbloqueables de anteriores entregas con los que se puede jugar-. Es especialmente llamativa la ausencia del dash o algún tipo de movimiento que otorgue agilidad -como la voltereta vertical- cuando el propio Streets of Rage 3 era consciente de su limitación y ya lo incluía para todos sus luchadores, y cuando jugar con personajes de este Streets of Rage 3 que se van desbloqueando en el 4 como extras acaba sintiéndose de alguna forma mucho más natural que jugar con los propios personajes que trae el 4 de serie. Hay ataques enemigos que hacen que esquivar sea un problema por falta de agilidad, como si el juego se hubiera concebido por partes que luego no encajaban bien en ese aspecto.

Con todo y con eso, Streets of Rage 4 es enormemente satisfactorio cuando se mete en escaramuzas. La inclusión del combo como reclamo otorga una invitación a no perderlo por la mera sensación de estar haciéndolo bien. Añade un segundo jugador -también opción para tres de manera local- y comparte estos combos para incrementar este número hasta cantidades absurdas. Un golpe enemigo, y adiós a este combo, pero es un marcador bastante generoso que permite estar bastante tiempo sin golpear y retomarlo con seguridad.


El reparto de golpes es el que conocemos de anteriores, con dos añadidos nuevos: ataque especial que se ejecuta en el aire, y ataque especial tremendamente poderoso -como un ultimate de juegos de lucha- que usaremos como comodín para generar grandes daños a todo lo que esté cerca. Por lo demás todo sigue igual, con un giro muy importante que supone la principal novedad jugable de este Streets of Rage 4.

Desde el principio de los tiempos, Streets of Rage ha ido refinando sus ataques especiales para intentar incluirlo como un recurso útil y a la vez arriesgado. Estamos hablando del botón A de vuestra Mega Drive. Pulsarlo en el primer Streets of Rage servía para que un coche de policía apareciera lanzando un misil que borraba todo lo que hubiera en pantalla. Su uso se limitaba a una vez por nivel, salvo que encontraras un objeto que te concedía un nuevo lanzamiento. Streets of Rage 2 eliminó este recurso fácil y apostó por dos técnicas especiales que se mantuvieron en los siguientes juegos. Pulsar A sin más equivaldría a un ataque de área ideal para cuando estuviéramos rodeados, mientras que pulsar A+cualquier dirección realizaba un ataque especial muy ofensivo que hacía grandes daños. Usar ambos ataques penalizaba con un recorte de vida que solía compensar. Sin embargo, Streets of Rage 3 ofrecía estos mismos movimientos, pero Sega quería que los usaras mucho más. Así aparecerían las barras de uso que se recargaban a gran velocidad. De esta manera tenías usos gratis de estos ataques especiales cada vez que estas barras se rellenaban por tiempo, mientras que usarlos fuera de ellas proporcionaría la penalización que traía Streets of Rage 2.


Así, llegamos a Streets of Rage 4, y de nuevo, tal y como Sega hubiera hecho, se ha llegado a una nueva solución más que interesante que le da un giro a todo, y acaba siendo el principal reclamo e interés de esta entrega. Usar ataques especiales supone pequeñas apuestas de vida que puedes ganar o perder. Al usarlas, pones en riesgo un tramo de tu vida, la cual puedes recuperar si tras hacer el ataque especial vas golpeando a enemigos. Estos golpes te van devolviendo la vida poco a poco. Sin embargo, recibir un golpe enemigo después de usar este ataque especial supondrá perder todo el tramo de vida apostada+el daño del golpe que te han dado. Así, podemos encadenar varios ataques especiales e ir apostando cada vez mayor cantidad de vida, la cual recuperaremos sin problema siempre y cuando nadie nos golpee. Es un riesgo-recompensa muy bien traído que casa perfectamente con la historia de Streets of Rage en el uso de ataques especiales.

De esta manera, esta nueva mecánica de ataque especial junto a la sensación de la apuesta por el combo hacen que Streets of Rage 4 sea un juego que quieres jugar bien, un juego donde por una vez te importa que al final de la pantalla te aparezca una calificación C o S.

Llegamos a uno de los grandes puntos negros de este Streets of Rage 4, por no decir el único, y sí, si tiene que pecar en algo, que sea en esto. La historia es bastante insulsa, y los nuevos enemigos finales, los gemelos Y, no son un villano a la altura de su progenitor Mr X. Ahora bien, más allá de que la historia sea mejor o peor, lo realmente llamativo es su terrible desarrollo. Tendremos secuencias de historia en viñetas entre cada nivel, pero llamativamente no tendremos absolutamente nada al final. Daremos el último golpe, fundido en blanco y créditos con imágenes de fondo que casi ni se aprecian que pretenden servir de conclusión. No me hubiera molestado que no hubieran metido historia durante el desarrollo del juego, pero ver cómo se han trabajado una escena entre cada nivel para comprobar que no existe absolutamente nada al llegar al final es especialmente llamativo.


Por lo demás, todo lo que puedas pensar de un buen Streets of Rage. Un reparto de armas excelente y diría que estúpidamente variado, personajes a elegir tremendamente equilibrados, batallas con bosses muy intuitivas y un nuevo sistema de auras en el que no profundizaré pero que dan un feedback que también se hacía necesario en anteriores entregas. Streets of Rage 4 pudo ser un poco más valiente y también algo más extenso en contenido, y sí, sin duda pudo haber mejorado la agilidad y movilidad, pero con las ganas que había de un juego así, son males menores en una entrega que hace demasiadas cosas bien como para pararnos tanto en lo malo.


2 comentarios :

  1. Ha salido bueno, mucho mejor de lo que parecía viendo las primeras imágenes. Todos los streets of rage tienen un ritmo pausado, eso no me extraña. Aún así, ya hay ganas de catarlo

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    1. Para los que hemos vivido el ritmo de los anteriores es incluso rápido, pero entiendo las críticas al respecto. Son movimientos que no estaban en el 1 y el 2 por imposibilidades más técnicas que otra cosa, y vaya, ya ha llovido bastante como para no meterlo a estas alturas.

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