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20 ago 2012

Zero Gear

Amanecía yo (a las dos de la tarde) y hacía mi ronda diaria de redes sociales cuando me encontré en twitter un extraño comentario que decía "que alguien le regale una a NeoJ" mientras hablaban de las copias que la gente había comprado de un tal Zero Gear. Con la ilusión de un niño me dispuse a entrar a mi cuenta de Steam para comprobar que, efectivamente, alguna mente preciosa como la de Dhaos había tenido el detalle de proporcionarme una copia de un juego que desconocía hasta el infinito.

Mi panda coqueta a la caza de auténtica gentuza

Y no es que desconfíe de vosotros, pero dudo mucho que alguno haya oído siquiera hablar de Zero Gear, un juego directamente incompleto que no sé muy bien como salió a la luz en semejante estado. La misma compañía responsable del juego (NimbleBit) había decidido hasta eliminar su página web oficial abandonándolo por completo, y tan solo un par de actualizaciones salieron para complementarlo, las cuales no quitaron varios de los bugs. Al menos te deja personalizar con cosas raras a tu personaje y a tu vehículo, que es algo que siempre gusta, con el objetivo de ver quién es el más ridículo de los competidores.

No vais a encontrar una imagen más representativa del juego

Pero claro, cualquier juego que se juegue en compañía por muy malo que sea es divertidísimo, y gracias a la buena fe de los responsables de que yo tenga el juego he vivido uno de los veranos videojueguiles más divertidos de los últimos años. Un juego del verano, como es Zero Gear, requiere que tengas una vida social por internet muy activa y una vida social real muy nula. Basicamente Zero Gear es un clon pobre de Mario Kart, que permite partidas de hasta ocho jugadores. Gracias al todopoderoso Pixel Ilustre pudimos de alguna forma ponernos de acuerdo todos para jugar al juego, y echar unas partidas bastante decentes durante todo el verano, así como conocer a gente muy bonica y muy maja de la que estoy profundamente enamorado.

El mejor simulador de violaciones del mundo

Zero Gear va más allá. El juego Ibicenco no es un juego de carreras con power up sin más (de hecho, los power up son remarcablemente inútiles en muchos casos), y es que contamos con diversos mapas que nos permiten echar partidos de fútbol, de hockey, baloncesto o rugby así como otros modos como el sensacional Pachinko, el Sumo Arena o el (no tan sensacional) Skate. Basta decir que el 60% de las partidas eran partidos de fútbol o hockey (los mejores, porque el baloncesto es infumable), y el otro 40% se podía resumir a carrerillas para desintoxicarnos y no abusar de los anteriores mapas o simplemente para esperar a la gente que iba conectandose. Aunque pueda pareceros revolucionario todo esto, yo ya jugué a algo parecido que me encantaba en cierto juego de Mega Drive llamado Street Racer, que también llevaba fútbol (viva).

Street Racer, guía espiritual de cualquier GOTY

Un trillón de cosas malas que se olvidan por la diversión que te ofrece. Jugar a Zero Gear es exactamente igual que quedar con tus viejos amigos de colegio y poneros a jugar a algún juego al que jugabais cuando erais pequeños. Uno de esos juegos donde ganar o perder es absolutamente secundario. Como os pongáis en modo excesivamente competitivo vais a matar la única cosa buena que tiene el juego. Prueba de ello también es el hecho de que, como en Mario Kart, no se premia precisamente la pericia sobre todas las cosas, y bien puedes ir primero durante toda la carrera que en la última curva pueden venirte los siete males y acabar último. Al menos no hay caparazones azules.

Grandes personajes de renombre como Yolandi estuvieron con nosotros

Estamos ante un juego tan cutresco como divertido, claramente porque es un juego sin complejos completamente consciente de sus defectos y de su espíritu. La única manera de que Zero Gear os guste tanto como a mí es que encuentres a, como mínimo, ocho personas que quieran jugar con cierta frecuencia (digo como mínimo porque siempre conviene tener gente en la recámara). Como lo juegues solo sin duda se va a ahogar en su mediocridad. Yo confío en que después del verano la gente siga animada y juegue de vez en cuando y pueda quitarle la etiqueta de "juego del verano", pero sinceramente no tiene mucha pinta. Eso sí, puede que dentro de cinco años sigamos jugando alguna vez y sigamos pasándolo muy bien haciendo exactamente lo mismo, y eso ya es algo que hace que un juego merezca la pena.

Y que viva el indie-ness.

Kirkis y el Power Up definitivo

PUNTUACIÓN
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