SLIDER

6 sept 2026

CONTROL, I'M NOT COMING BACK


Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros.




Los juegos raros son raros. Puede que esto suene a que estoy diciendo que el cielo es azul, pero es que a veces el cielo no es azul. Desborde Games nos ha hecho un regalo este año con este Control, I'm Not Coming Back del que no voy a hablar casi nada por dos grandes razones. La primera de ellas es que podéis jugarlo gratis. La segunda de ellas es que es de esos juegos de los que cuanto menos sepas mucho mejor, y eso, para un juego que dura unos 45 minutos, es mucho decir.




Puedo, si me permitís, reorientar el análisis a algo más personal. Control, I'm Not Coming Back está bien, pero es un juego raro. Por aquí han pasado mil juegos raros, y la mayoría me calan profundo, pero este no. Realmente creo que el contexto hace muchísimo a la hora de sentir un videojuego, y mi contexto no fue el mejor de ellos. Llegué a él por la sugerencia de mi querido Costval que, sabedor de mi debilidad por las cosas diferentes, acudía a mí para enseñarme el que es, intuyo por número de reseñas positivas -98% aprueban el juego de entre 5.900 reseñas mientras escribo estas líneas-, uno de los juegos que más interés han causado este año. Tengo un gusto muy afín con el mencionado Costval, por lo que cada vez que viene con algo así goza de más atención que de normal, y he de decir que la jugada no salió tan bien esta vez. ¿La razón? Lo jugué en directo en mi canal de Twitch.


Creo que no hace falta que os explique cómo es esto. Jugar un juego en directo implica que no puedas concentrarte en el juego, y casi por definición, cualquier juego, salvo aquellos que tengan entre sus mecánicas ideas directamente pensadas para estas retransmisiones, pierde interés en directo. Es algo así como ver una película de terror, o ver esa misma película de terror con amigos entre cervezas: estás matando la forma en la que deberías estar jugándolo. No se trata de "la manera en la que Christopher Nolan pensó que deberías ver la película", se trata de estropearte a ti mismo algo que sabes que está bien, pero que no tiene ese lugar. Quiero decir, no puedes estar disfrutando de un subidón en la banda sonora ante un momento importante pendiente de si la barra de sonido de tu software de streaming está rebasando los picos o quedando por encima de tu voz.




Control, I'm Not Coming Back es un juego filosófico, un walking simulator de nula interactividad que debemos asimilar a nuestro ritmo pero que, en mi caso, quedó como un juego raro sin tanta gracia. Entendí su mensaje, me pareció bonito y me pareció que está bien orquestado, con numerosas referencias que hablan del yo desde un punto de vista universal, y de cómo quedamos determinados, como seres humanos, por las exigencias sociológicas por encima de las propiamente naturales. Una reflexión sobre la cantidad de cosas que damos por sentadas y hasta qué punto nuestra actitud es un arma poderosa capaz de darle la vuelta a cualquier situación. Todo esto será un galimatías sin sentido para aquellos que no hayan disfrutado del juego todavía, sí, pero algo cargado de sentido para los que sí han emprendido el viaje. Si no lo habéis hecho, os recomiendo que lo hagáis, pero eso sí, en la compañía únicamente de vosotros mismos, porque no necesitáis nada más.




Jugado en PC (Steam).

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