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20 jun 2013

Shin Megami Tensei: Persona 4

¿Es Shin Megami Tensei: Persona 4 uno de los mejores juegos que he jugado a lo largo de mi vida? No tengo la menor duda. Incluso llego a dudar que exista un juego que me haya gustado más que éste. Si me preguntáis por ejemplo si me gusta más el Shadow of the Colossus no sabría qué contestaros. Shadow of the Colossus es más un sentimiento que un grandioso juego, pero Persona 4 directamente lo tiene todo.




Soy incapaz de ponerme a describir Persona 4. Lo mejor es que os pongáis vosotros mismos a descubrirlo. Hacía mucho tiempo que no me enganchaba tanto a un juego, pero muchísimo, y prueba de ello es que las cerca de 80 horas que me ha durado fueron casi intensivas, olvidando que tengo otros juegos a medio. Quedé tan enamorado de todo lo que tenía que ver con el juego que me era imposible pensar en jugar a otra cosa. Incluso ahora se me está haciendo difícil decidir cuál va a ser mi siguiente juego "estrella" al que jugar. Probablemente opte por algún juego sin cerebro para evitar comparativas, aunque ese quebradero de cabeza me lo quité con el último ¿A qué juego quieres que juegue?

Persona 4 es diferente a todo lo que he jugado. Haber jugado a Devil Survivor me ayudó a suavizar un poco la complejidad del sistema de combate del juego, o bueno, más que complejidad habría que decir personalidad. Al mismo nivel de un auténtico placer jugable se encuentra una historia que engancha desde el minuto uno. Muchos marcan el inicio como la parte más crítica del juego, donde una introducción de más de dos horas leyendo casi como si fuera eso una visual novel puede echar a muchos fuera del barco. Yo no tuve ni un momento de duda y me encantó desde el primer minuto hasta el último (más hacia el último, claro). Una vez lo terminé pude comprobar la crueldad que supone el "final malo". Crueldad en el sentido de que termina casi sin esperar y desde luego, si me hubiera topado con él, hubiera cogido seguro hasta algo de tirria al juego. Sin embargo tuve la fortuna de llegar hasta el final verdadero gracias a mi siempre extraña necesidad de verlo todo, comprobarlo todo y no dar un paso adelante hasta que estoy muy seguro de que no me dejo nada atrás.


Pero como digo no seré yo quien se ponga a hablar de Persona 4. Principalmente, porque un juego con ya tanto renombre ha de tener millones de artículos y análisis que lo describen mucho mejor de lo que yo podría. En lugar de ello, os presento una cantidad de síntomas que se presentan en casi todos aquellos que hemos jugado a Persona 4. Seguro que me dejo más de uno, pero probablemente os identifiquéis con varios de ellos:

Síndrome "¿Papá cuánto queda?": Independientemente de que te topes con el auténtico final o no, Persona 4 es un juego bastante largo que tiene como más de cinco amagos de terminar en determinados momentos. Si llegas hasta el auténtico final no estarás tranquilo ni después de ver los créditos pensando que todavía se puede volver a liar y puede haber otro giro en la historia.

Síndrome "¿Seguro que esto es japones?": Claro, Persona 4 es un juego muy oriental. Prácticamente es un simulador de vida escolar, pero hay una cosa curiosa que llama la atención... A pesar de que la historia es una de esas locuras de desarrolladores nipones es curioso que absolutamente todo tenga una explicación y que se dé en todo momento en el juego. Conforme vas avanzando y se van resolviendo los misterios te llegan a la memoria otros que no consigues explicar, pero tarde o temprano (si llegas hasta el auténtico final) todo tiene sentido. No es un final abierto ni hay algo inconcluso. Todas las preguntas tienen respuesta.

Síndrome "Big Bro": Todo por Nanako. De verdad, todo por Nanako y punto. Da igual que el mundo se acabe, que hayan secuestrado a alguno de tus amigos o que te quede medio día de vida, si ves una exclamación encima de Nanako dejarás todo por atenderla. ¿Que Nanako no habla contigo porque no tienes suficiente nivel de expresividad? Te buscas un trabajo y te pones a leer un libro que te la suba inmediatamente. ¿Que Nanako está viendo la tele y necesitas ver el canal del tiempo? No la interrumpes y te subes a tu cuarto a consultarlo aunque hacerlo no la hubiera molestado en absoluto. Cada vez que dudas si hacer algo por el bien de Nanako o dedicarte a otra cosa resonará en tu mente su linda voz cantando "everyday is great at your Junes".

Resistir a Nanako es la verdadera prueba del Persona 4

Síndrome "Me tratas como un pañuelo": Este síndrome variará en función de tus experiencias con pasados Shin Megami Tensei, pero si es la primera vez que juegas a uno probablemente lo sufrirás. Hasta que te des cuenta, es probable que le seas muy fiel al Persona que te han dado en un principio y te dediques a subirlo de nivel como si fuera tu mascota para todo el juego. Por supuesto eso es un craso error, ya que los Persona están para usarlos de la manera más egoísta posible fusionándolos cada dos por tres para obtener otros mejores.

Síndrome "Pokémon": El propio juego te invita a ello, pero aunque no lo hiciera todos sabemos que lo buscarías igualmente. El síndrome Pokémon consiste en hacerse con todos los Persona que hay en el juego. Muchos de ellos se consiguen en los combates, pero otros tendrás que conseguirlos mediante las fusiones, sin contar con los especiales que sólo se pueden conseguir gracias a los social link.

Síndrome "Pacifista": Este síndrome aparece en las primeras etapas del juego en las que la estructura del mismo no está definida. Tarda tanto en llegar el momento en el que luchas y en el que todo se estabiliza y estás disfrutando tanto de esa primera introducción de chorrocientas horas leyendo diálogos, que temes que cuando empiece el juego de verdad la parte narrativa se vaya al cuerno. Por fortuna, cuando llega la cosa va todavía a mejor, pero has de reconocer que en un momento pensaste que disfrutarías el juego incluso sin que hubieran peleas y todo fuera sobre estudiar para los exámenes y hacerte el desayuno para el día siguiente.

Síndrome "Enfermedad mental": Seguro que alguno de vosotros que lo hayáis jugado, mis queridos lectores, ha llegado a pensar esto en algún momento. "¿Y si juego a esto en tiempo real?". Yo no llegué a pensarlo, pero sí que pensé "¿habrá algún demente que se lo pasara en tiempo real?". El juego está dividido en días, y nuestra aventura se desarrollará más o menos a lo largo de un año. Todos los eventos están marcados, como fiestas, vacaciones de verano, calendarios de exámenes y casi cualquier cosa que imaginéis. El propio juego cambia visaulmente en función de la época del año. ¿Habrá algún demente que haya ido día a día jugándolo a tiempo real? ¿Jugando cada día durante un año sólo lo que corresponde a ese día?

Síndrome "Dejad que me coma el bocadillo": Al principio cuando eres un inocente corderito que no sabe muy bien qué hacer, acabas agobiado. Todo el mundo llega a la hora del recreo para pedirte cosas. Que si vente conmigo a ensayar al aula de música, que si ayúdame para los exámenes, que si vente a jugar al fútbol... bueno vale, cuando me decían de ir a jugar al fútbol no tenía muchas dudas, salvo cuando me puse en modo Don Juan. El caso, que me desvío, es que al principio tienes tantas ofertas y tantas posibilidades que ni siquiera sopesas la posibilidad de pasar el tiempo pescando o haciendo otras actividades que no te proporcionen un aumento en el adictivo social link. Luego te estructuras y acabas conociendo los horarios de tu personaje mejor que los tuyos propios en tu vida real, y básciamente te da tiempo a hacer de todo.

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Síndrome "Einstein": El tiempo es relativo. Más allá de la ya tan mencionada introducción creerás que llevas jugadas unas 30 horas cuando en realidad llevas unas 60. Es curioso que un juego que en el fondo es tan lineal tenga un margen tan grande de horas y a la vez tan variable.

Síndrome "Sube tú que ya te sigo yo si eso": Subir un piso más en Persona 4 puede significar la muerte. Las mazmorras se dividen en pisos (normalmente unos 10 por mazmorra) donde cada vez los enemigos son más peligrosos. Es un juego que necesita de toda tu concentración porque un error se paga bien caro, y las diferencias que hay entre un piso y otro son grandes. No encontrarás puntos de guardado a lo largo de las mazmorras, y te enfrentarás a numerosos jefes de mitad de fase. Es muy importante ir a lo seguro y, aunque creas que tienes dominada la situación pensártelo bien a la hora de avanzar. Usar un item que te permita salir de la mazmorra (o una habilidad) y acudir al puesto de grabar es muchas veces lo más inteligente que puedes hacer, y te ahorrará el disgustazo de presenciar como tu pantalla se llena de "weak" en los combates posteriores y cuando intentes escapar ya te hayan fulminado en dos ataques cuando en el piso de abajo eras el Dios del nuevo mundo.

Síndrome "Ni un rasguño": Lo único que marca el game over es la muerte de tu personaje. Lo que ocurra más allá de eso es salvable. Por ello, y sobre todo en la parte final del juego cuando se avecinan luchas titánicas, cualquier rasguño a tu personaje se traducirá en un estado de dramatismo importante que hace que lo cures al instante sin arriesgar. "Oh Dios, le han golpeado y le han quitado 10 de vida, tengo que curarlo rápidamente y usando Diarahan si me apuras". La cosa es especialmente dramática cuando estás luchando en combates de más de una hora y ves como lanzan hechizos de muerte instantánea hacia tu personaje, por lo que todo se acaba transformando en una orgía de uso de objetos que intenten repeler dichos hechizos.

Síndrome "Fideos con droga": ¿Sabéis de ese lugar llamado "Chinese Dinner Aiya" no? Sí, ese lugar que te permitía subir tres de las estadísticas de tu personaje en una tarde comiendo fideos los días en los que llovía. ¿Soy el único que tenía ansia por eso? Puede que sí, porque luego me sobraba un montón de todas las características. El caso es que acabarás tarde o temprano acudiendo allí los días de lluvia. El síndrome "Fideos con droga" alcanza su último nivel cuando quieres acabar las mazmorras cuanto antes sólo para tener por delante varios días lluviosos en los que cebarte a fideos sin ningún tipo de remordimiento. En el fondo, en la vida real hago exactamente lo mismo.

Más allá de salvar el mundo, lo que me importaba era comer aquí

Seguro que todos podríais añadir varios síndromes más, pero esos son los que me vienen a la cabeza así de una y los que más han marcado mi experiencia en Persona 4. No creo que vuelva a jugar a un juego así en años, así que aunque siempre lo he tenido en mente no puedo más que dar las gracias a todos aquellos que me lo catapultasteis en mi lista de prioridades. Noto como mis lazos con vosotros se refuerzan y gracias a ello puedo invocar nuevos Persona.

PUNTUACIÓN
9.5