LO ÚLTIMO DEL BLOJ

6 nov 2026

THANK YOU BUS DRIVER Y LA NUEVA NORMALIDAD EN DOUBLE FINE - ANÁLISIS


Y no olvidéis dejar el asiento libre para quien de verdad lo necesite.


Varios pasajeros montados en el autobús, mientras el revisor vigila que no se produzcan infracciones en Thank You Bus Driver


Thank You Bus Driver debería ser un juego sin más. Deberíamos estar hablando del juego en sí, de lo anecdótico de su propuesta, de su precio tremendamente reducido que enfatiza la sensación de juego para, si me apuras, una tarde puntual. Sin embargo, su contexto lo convierte en un juego distinto, ya que estamos ante el primer juego de Double Fine Productions tras conseguir su independencia como consecuencia de la oleada de cierres y despidos que hemos tenido este año en XBOX. Tim Schafer, máximo responsable de la empresa -y que no debería necesitar presentación-, ha vuelto a apañárselas para mantener el estudio con vida y, por desgracia, no es la primera vez, ya que el historial de problemas de Double Fine les ha dejado tantas veces en la cuerda floja que el propio estudio parece estar sumido en la comedia negra involuntaria. Thank You Bus Driver es un juego tremendamente anecdótico, un aperitivo sin más, pero también es un título que viene a celebrar su propia independencia, y que tiene un carácter de mensaje interno y externo que viene a decir: "¡Eh! ¡Estamos vivos!"


Realmente, casi también como parte de este tono casi paródico que envuelve al estudio, Thank You Bus Driver es un juego independiente dentro de una empresa independiente. La idea surge de Will Koehler, líder del proyecto, que ha lanzado el juego al mercado junto con un equipo reducido de la propia Double Fine bajo un nuevo sello llamado Double Fine Action Labs, que pretende publicar juegos pequeños, que no asuman riesgos, y cuyos tiempos de desarrollo sean mucho más reducidos. De aquí, no hace falta decir que se bebe y beberá mucho de los procesos de Amnesia Fortnight, una iniciativa interna del estudio donde se hace una especie de tormenta de ideas con varios prototipos de proyectos de los que luego salen este tipo de producciones. La idea de Double Fine Action Labs es la de agilizar todavía más estos procesos con grupos de desarrolladores muy reducidos que asuman bajos costes y que permitan , por tanto, precios muy bajos, para títulos autopublicados por la propia Double Fine en las plataformas digitales. Así, Thank You Bus Driver se desarrolló en tan solo seis semanas, y pudo salir, autopublicado, a un precio de 5€, teniendo poca repercusión pero también asumiendo pocas pérdidas. Es la materialización de la independencia, la eliminación de intermediarios y la pequeña primera celebración de libertad que surge de la situación de Double Fine, en una industria insostenible hasta para los estudios medianos.


El logo de Double Fine Action Labs, el subproyecto de Double Fine para desarrollos pequeños


La idea de Koehler era simple: conseguir un Crazy Taxi (Sega AM3, 1999) mezclado con los conceptos de gestión que vimos en juegos como Papers, Please (Lucas Pope, 2013). Manejamos un conductor de autobús que tiene que ir acudiendo a las pertinentes paradas para recoger pasajeros en un mapa semiabierto donde salirnos de la carretera está contemplado y aconsejado, para llegar a nuestro destino en el menor tiempo posible. Allí, descargaremos a los pasajeros para recoger a nuevos, continuando nuestra partida hasta que, básicamente, se nos acabe el tiempo. La particularidad de todo esto es que el autobús está sujeto a unas reglas que han de ser cumplidas en todo momento. Todos hemos vivido alguna situación desagradable en algún viaje en autobús, y Thank you Bus Driver es consciente de ello. Las reglas, que se van aplicando aleatoriamente en cada parada, van desde no poder comer en el asiento, no dormirse o no cortarse las uñas, por mencionar algunas. En nuestro retrovisor vigilaremos si los pasajeros están siguiendo dichas reglas para que, en el momento en el que no sea así, tengamos que girarnos hacia atrás y abofetear al infractor de turno -siempre teniendo en cuenta que nuestro retrovisor muestra las posiciones de manera inversa a cómo están sentados en la vida real-. Dejar a los infractores campar a sus anchas, sin parar su mal comportamiento, aumentará el descontento de los pasajeros, y no obtendremos, al llegar a sus paradas, el pertinente "gracias" por haberles otorgado un viaje placentero.


Hasta ahí, todo parece bajo control, pero conforme vayamos acumulando paradas se irán sumando reglas que hacen que haya que tirar de memoria para recordar qué se puede y qué no se puede hacer -incluso cuando dichas reglas figuran apuntadas en el mapa de carreteras-. Si a eso le sumamos que tenemos que ir mirando hacia atrás y perder la vista de la carretera, llegamos a una situación de caos donde por detrás todos los pasajeros protestan y por delante todo está lleno de suciedad por haber estado pasando por encima de cosas que no debíamos al dejar de mirar al frente. No, Thank You Bus Driver está lejos de ser una experiencia cómoda o placentera, más bien está cerca de provocarte un problema de ansiedad que se termina cuando se acaba tu tiempo, en ese momento en el que todo se vuelve definitivamente incontrolable. Llega entonces el momento de cobrar tu puntuación, marcada por el número de "gracias" conseguidos, que irán desbloqueando nuevas partes del juego. Thank You Bus Driver tiene una leve capa de roguelike donde la muerte es más un punto de control en el que salir a cobrar lo que habéis generado que un fracaso.


El conductor de Thank You Bus Driver mira al frente para no salirse de la carretera mientras que, con el retrovisor, vigila a los pasajeros.


Todo quedaría en un juego simpático sin más, de no ser porque lo poco que tienes que hacer, jugablemente, no se siente del todo fino. La conducción es adecuada, mezclando un poco de simulación en la suavidad de manejo del autobús con el frenetismo arcade que requiere el asunto, pero lo de darte la vuelta para abofetear al infractor de turno se hace demasiado complicado. El juego utiliza un sistema de profundidad mediante el cual tienes que elegir al susodicho para darle la bofetada, y he de decir que encontré varias veces situaciones en las que acabé abofeteando por error a otro pasajero. Diría que es un fallo muy grande, pero conociendo a Double Fine creo que hay un punto intencionado en todo esto. Además, el feedback que recibimos tanto a la hora de marcar al pasajero para golpearlo como para concedernos la sensación de que hemos acertado tampoco va muy allá. En definitiva, Thank You Bus Driver hace dos cosas, una de ellas bien y la otra mal, pero la buena se le presupone y la mala no debería llevarte a un estado continuo de incomodidad, que además se agrava por la situación caótica a la que inevitablemente va cada partida. No me sentí cómodo casi en ningún momento del juego.


El retrovisor de Thank You Bus Driver mostrando dos pasajeros. Uno de ellos está bebiendo


Creo que hay que entender que la idea del juego es la que es, y tengo la sensación de que todo está justo como quieren que esté, a pesar de que yo hubiera suavizado un poco lo poco amable de su propuesta. Sea como fuere, seguro que en Double Fine ahora, si están celebrando algo, es que precisamente nadie tenga que decirles o aconsejarles cómo hacer las cosas. Nunca una puntuación tan baja había tenido un tan buen sabor de boca. ¡Y que dure!


Análisis de Thank You Bus Driver con la puntuación final: 5.5


Jugado en PC (Steam) con una clave de prensa proporcionada por Double Fine.

No hay comentarios :

Publicar un comentario