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27 sept 2026

DOTS EXTREME - ANÁLISIS

 

Buscaba yo, como tantas otras veces, un juego que me hiciera compañía en momentos muy determinados que no daban para arrancar un juego grande. Intervalos de tiempo donde pudiera pausar a mi ritmo, irme, regresar, minimizar, maximizar y ese tipo de cosas. Llegué así, un poco mezcla de búsqueda y aleatoriedad por ir curioseando por mi colección de juegos a este Dots Extreme que nos ocupa hoy, y que desarrolla Starwind Games.




Este tipo de puzles los hemos visto más de una vez en diversos juegos: unir colores mediante líneas que van siguiendo casillas pero que nunca pueden cruzarse entre sí. Casi siempre, por alguna razón, suele hacerse en puzles de organizar cables a la hora de reactivar la electricidad. En el caso de Dots Extreme, además, se te obliga a pasar por todas y cada una de las casillas para que el puzle sea dado por bueno. La verdad es que siempre que me los he encontrado me han gustado y, tonto de mí, pensaba que se me daban bien. Dots Extreme me puso en mi sitio ya desde el principio, con un primer puzle que me llevó más tiempo del que me gustaría reconocer y me dejaba una lectura muy clara: has tardado de más en el primero, y hay más de 500 todavía por hacer, que llevan a tableros gigantes de 20x20 casillas. Hice unos cuantos, empecé a pillar ritmo y a entender cómo se iba procediendo, hasta que llegó ese momento de sincerarme conmigo mismo. Por un lado no había presión, era un juego que me acompañaba sin más, pero por otro, sabía que jamás iba a llegar hasta el final en un juego cuya dificultad era meramente ascendente. Fui a la terapia de choque directamente, y vi el puzle de 20x20 para cerciorarme de que lo único que estaba haciendo era embarcarme en una misión imposible.




Dots Extreme no hace nada mal, en realidad, más allá de no intentar ponerse un poco más creativo y flexible con la dificultad. Ya hace tiempo que hablamos de que los juegos de puzles que me gustan son los horizontales, aquellos que presentan diversos picos y valles de dificultad y que apuestan por cambios en mecánicas que reintroduzcan niveles más permisivos antes de volver a ascender para agrupar todos los conceptos enseñados. No hay nada de eso en Dots Extreme, desde luego, hasta el punto de que la escalada de dificultad se vuelve absurda, presentando en sus niveles finales tantos colores a unir, que estos acaban agotando la gama cromática con diversos tonos de cada color que se confunden, sintiéndose casi como una parodia.




Por lo demás, la fea interfaz y la sensación de port de juego de móvil acaban por convertirlo en una experiencia que cumple, pero de la que sin duda hay mejores opciones, tanto por planteamiento como por ejecución.




Jugado en PC (Steam).

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