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25 ago 2026

JDM: JAPANESE DRIFT MASTER - ANÁLISIS Y EDICIÓN FÍSICA DE MERIDIEM GAMES

 

Japón se ha convertido en la capital del automovilismo, al menos en lo que respecta a videojuegos. Si en 2025 aparecía JDM: Japanese Drift Master para PC y Xbox Series X/S, en febrero de 2026 daba el salto a PlayStation 5, lo que sirvió para que tuviéramos edición física que trae Meridiem Games. Esto, junto al lanzamiento de Forza Horizon 6, ha convertido al país del sol naciente en el lugar donde oler ruedas quemadas y ver asfaltos plagados de marcas de derrape.




El mercado de los videojuegos de conducción se puede estructurar de una manera sencilla, con dos cabezas de cartel, Forza Horizon y Gran Turismo, que llegan al público masivo con entregas tan esperadas como conformistas. Fuera de esa dupla, aparece la rama de los simuladores de carreras, con títulos de sagas como Assetto Corsa, iRacing o rFactor, que hacen las delicias de aquellos que van más allá y que, dicho sea de paso, tienen la suerte de poder invertir grandes cantidades en cabinas que llevan el concepto del simulador a su más pura esencia. Para el resto de mortales, aquellos que todavía jugamos a los juegos de carreras con la configuración básica predeterminada y que no queremos mover una sola barrita de ajuste por si "nos cargamos el coche", todo se reduce a la experiencia festivalera de Forza Horizon o al componente más relajante y competitivo de Gran Turismo.




Por eso, de vez en cuando, aparece algún juego que llama la atención y que, lejos de poder toserle a los dos grandes iconos del género, acaba teniendo un pequeño hueco en la carrera. Es el caso de JDM: Japanese Drift Master, un juego desarrollado por Gaming Factory que se queda a medio camino entre la simulación y el juego arcade con una estructura que casi calca la experiencia Forza Horizon pero acotándola mucho más mediante la focalización en el derrape. La apuesta por el mundo abierto es similar, pero si en Forza Horizon recibimos puntos por llevarnos por delante un par de quitamiedos para salirnos de la carretera y dar tres vueltas de campana, aquí pronto veremos que lo recorrible son solo las carreteras marcadas, topándonos con vallas imposibles de romper y accidentes que no premian por espectacularidad. El foco se pone en el derrape, siendo esta la manera de conseguir puntos tanto en el mundo abierto como en las distintas misiones que recorren los variados modos que vamos encontrando, y que nos llevan a desbloquear nuevos coches, piezas y opciones de personalización. Estos modos siempre tienen el derrape en mente, y nos presentarán pruebas de conducción donde nos enfrentaremos a otros coches para ver quién hace más puntos, eventos especiales donde tendremos que derrapar de formas prefijadas y clasificaciones de puntos en multijugador para ver hasta qué punto somos capaces de escalar en la tabla frente a otros jugadores.




Las sensaciones al volante son adecuadas, pero las noté un poco "pesadas". Nunca he derrapado en un coche de verdad, así que no soy el más indicado para hablaros de qué nivel de simulación tenemos en JDM: Japanese Drift Master, pero sí que puedo comparar la experiencia con tantos juegos donde el arte del derrape ha estado presente de alguna manera, para sentir que los coches están "algo gordos de más". Falta, para mi gusto, un punto de ligereza en el control, que imagino puede conseguirse metiéndose en los ajustes de tuning de cada coche, pero no es algo que se adapte a mi estilo de juego, mucho más relajado y menos demandante. Quedé contento con la variedad de pruebas, con los consejos y misiones de práctica que dan, aportando cosas distintas y entiendo lógicas a las mecánicas de derrape que se ven en otros juegos. Siento que tiene algo que aportar, algo que decir, gracias a ese foco tan puesto en una mecánica central.


Con el mapa tengo una sensación agridulce. Por un lado, entiendo perfectamente la apuesta por numerosas zonas de serpenteos infinitos, también propias de las zonas icónicas de derrape japonesas. Es un juego de derrapes que lo deja muy claro en su propio mapa, olvidándose incluso de la sensación de velocidad para abrazar más el flow de ir encadenando curvas mediante tirones de freno de mano. Por otro lado, no deja de ser un mapa lento de recorrer, que muchas veces te exige ir de una punta a otra y, en lugar de llegar rápido, acaba tomando demasiado de tu tiempo, incluso cuando el viaje se ameniza con la adecuada música de las distintas emisoras que agrupan los diversos géneros disponibles. Entiendo, ya digo, un mapa al servicio de la idea, y no lo discuto, pero he de reconocer que me vi derrapando muchas veces a la fuerza cuando lo que necesitaba era llegar rápido al siguiente punto.




La conclusión es clara, y es que JDM: Japanese Drift Master tiene sentido cuando estás saturado de mundos abiertos tan generalizados donde te dejan hacer de todo pero no consigues saber cómo poner tus propias barreras. Forza Horizon es mejor en cualquiera de sus versiones, no me he vuelto loco, pero no creo que sean excluyentes. Eso sí, si no te interesa lo más mínimo esto de derrapar y buscas un juego de carreras, aquí no encontrarás tu lugar.




Jugado en Playstation 5 con una copia de prensa proporcionada por Meridiem Games.


Edición física de Meridiem Games


Con el lanzamiento en PlayStation 5, Meridiem Games nos ha traído el juego en físico en una edición estándar que incluye, eso sí, el DLC JDM: Made in USA, con más piezas de personalización y seis vehículos extra. Si queréis una "complete edition", este lanzamiento en físico es una buena excusa.




Podéis echar un vistazo a su página en la propia web de Meridiem, donde encontraréis varios enlaces de compra además de más detalles por si necesitáis profundizar.

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