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miércoles, 7 de julio de 2021

DONUT COUNTY - AGUJEROS Y VERANOS

Si una persona tarda una hora en hace un agujero, ¿cuánto tarda en hacer medio?


Donut County es ese verano que pasas en la ciudad porque tus padres se tienen que quedar trabajando en lugar de poder ir a vuestro clásico lugar vacacional. Donut County es echarse a la cama a las 16:00 a leer un cómic pegado a la ventana rezando por esa brisa veraniega que funciona como único consuelo ante ese termómetro que amenaza con llegar a la barrera psicológica de los 40 grados. Donut County es merendar batido de chocolate y asomarte al balcón para ver las desoladas calles de tu ciudad de interior y la cantidad de plazas para coches libres que hay. Donut County es no poder quedar con nadie porque lo único que sabes de tus amigos es lo que suben a sus redes sociales desde lugares paradisíacos.


Y Donut County también es un juego de Ben Esposito distribuido por Annapurna Interactive, claro, Lanzado en 2018 y haciendo bastante más ruido del que le presuponía, estamos ante uno de esos juegos únicos que se acercan más a un ASMR que a un videojuego según los cánones y topicazos que conocemos. A mitad de camino entre una miniserie de Cartoon Network y un Katamari que respira ser un juego ideal para dispositivos móviles, Donut County se apoya en los intangibles para convertirse en uno de esos juegos pequeños que da gusto recomendar. Su cuidado diseño y su universo sirven de plataforma de lanzamiento de un título donde haremos poco más que movernos por la pantalla para ir tragando todo lo que nos quepa.


Este agujero de Donut irá creciendo en función de lo que vayamos introduciendo en él, gracias a unas cuidadas físicas. Cuanto más grande sea lo que traguemos, más grande será nuestro agujero, terminando la mayoría de niveles engullendo edificios enteros convirtiéndonos en un arma del caos desdramatizada. Puede que de primeras suene a que no hay demasiado que hacer en el juego, pero lo cierto es que Ben Esposito se ha preocupado de retorcer cada nivel para darle un giro lo suficientemente interesante como para ser algo más que una experiencia sensorial. Sin llegar a convertirse en ningún momento en un juego de puzles, Donut County ofrece la suficiente variedad como para no quedarse en su mera idea a lo largo de sus escasísimas -es bastante adictivo- dos horas.


Su universo y guion redondean un juego que se define como encantador y placentero a todas luces. Fácil de jugar, pero sobre todo fácil de enamorar.



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