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26 nov 2012

Dishonored

Dishonored es uno de esos juegos que delatan un poco tu forma de ser. Estamos ante un juego que mezcla acción salvaje con la mejor de las infiltraciones, o mejor dicho, un juego que pone esos ingredientes para que los mezcles... o no. Un Deus Ex con ecos de un Assassin's Creed si me apuráis, cuyo principal defecto ha sido haber despertado la admiración de muchos sin siquiera haber visto un gameplay. Ese hype que se dice, que ha hecho de Dishonored un juego que, si bien es grande, podría haberse esperado un poco más de él.

Los wallpaper del juego son muy bonicos, eso sí

Dos son los polos opuestos por donde podéis moveros en Dishonored. Unos límites que sin duda marcarán la aventura. El juego es tan corto y a la vez es tan divertido y adictivo que tuve la oportunidad de experimentar ambos extremos. El primero de ellos, el que me llevo unas densas 13 horas de juego, fue el que más me valió a mí. Infiltración pura y dura, con un total de bajas de cero personas. Uno de esos juegos que me hizo sentirme un buen ser humano y todo. Mientras veía los títulos de crédito decidía volver a empezarlo inmediatamente para probar el otro extremo, el del sanguinario asesino que incluso me costó llegar a ser. La razón es que tenía la sensación de estar perdiéndome medio juego. La mala noticia es que el juego así me duro unas escasas seis horas y algo. Por supuesto, esto es un mero dato ya que pasé muchas zonas a la velocidad de la luz, pero también quiero dejar patente que el juego destaca y brilla cuando nos tomamos las cosas con bastante más calma.

Pero antes de ponerme a describir mi experiencia, conviene recordar qué es Dishonored. Es un juego en primera persona ambientado en un mundo donde la peste amenaza con llevarse por delante a mucha población. Ratas, infectados que viven en las cloacas y personas de alta clase que se resguardan en sus palacios conviven en un mundo donde la separación de clases es una evidencia. La clase media es directamente inexistente. Corvo, personaje que encarnamos, es el guardaespaldas y hombre de confianza de la emperatriz, la cual es asesinada (nada más empezar, nada de spoilers) en circunstancias misteriosas mientras que su hija, descendiente al trono, es secuestrada. Eres declarado culpable de todo ello. Ahí empieza tu aventura que te llevará por desenmascarar una trama llena de traiciones y corrupción a todos los niveles (mirad qué bien hago textos de contraportada de juegos).

Las ratas son protagonistas del juego

La trama va cambiando más o menos en función de tus actos. Existen maneras no letales de acabar con los objetivos del juego. Contamos con un arsenal variado para todos nuestros propósitos, uno más letal con una útil espada, granadas, pistolas y ballestas y otro menos letal con dardos que duermen a nuestros objetivos y... bueno, poco más realmente. De todas maneras si optamos por una vía más bondadosa las manos nos sobrarán para acabar con nuestros enemigos. Además de todo ello, existen poderes que obtenemos mediante runas, los cuales asignaremos nosotros a nuestro personaje. Hay poderes orientados a la infiltración, como el muy útil desplazamiento conocido como "guiño" que nos permite teletransportarnos a distancias más o menos cercanas o la posibilidad de poseer a una criatura para encontrar un acceso diferente. Hay otros poderes orientados a la destrucción masiva, que incluyen desde plagas de ratas hasta un golpe como si fuera el uso de la fuerza de Star Wars, que enviará a los enemigos contra paredes y demás lugares reventándolos. En definitiva, hay tres formas de jugar a Dishonored. La de infiltración sin matar a nadie, infiltración matando a la gente o ir a saco a pecho descubierto y organizar auténticas escaramuzas donde brazos, cabezas y torsos mutilados se apilan por las calles para pasto de las ratas.

El corazón nos revela runas y secretos de la gente y de los lugares

Después de haber jugado las dos maneras más extremas he de decir que, como juego de acción en primera persona, no es un juego espectacular, pero Dishonored es probablemente la mejor infiltración que he tenido el placer de jugar. Tampoco es que el juego te lo ponga muy difícil. Contamos con numerosos poderes para no equivocarnos, y si no siempre tenemos a mano el cargado rápido (es de esos juegos donde usamos de contínuo F5 y F9). Yo particularmente antes de optar por ello acababa saliendo por patas desapareciendo entre las sombras. En ese sentido la IA no es gran cosa, es de esos juegos que se olvidan de que hace unos segundos te habían visto, pero hacerlo de otra manera también es cierto que le restaría diversión, así que por mí bien. Para gozar de Dishonored es conveniente tener en mente tus principios desde el comienzo. Hacerte un personaje mezcla de ambos estilos no luce tanto como crearse un asesino sanguinario (si quieres sangre la tendrás) o pasar como un fantasma por todos y cada uno de los rincones del mapeado. Para ello es necesario invertir bien las runas mágicas y eliminar el arsenal con el que no vamos a contar.

Todo lo sangriento que queráis que sea

Lo que sí es cierto es que, elijas lo que elijas, Dishonored llena sus escenarios de unas cuantas alternativas. Puedes poseer criaturas (y humanos) para llegar a sitios inaccesibles, probar a aumentar tu agilidad para acceder por los tejados (bastante útil en infiltración) o probar a ir directamente por la puerta principal y buscar los cables que eliminen las barreras eléctricas que se interponen en nuestro camino o buscar rutas alternativas por las alcantarillas que nos lleven a lugares menos vigilados de una instalación. Es por esto que Dishonored es un juego altamente rejugable, y que aunque es corto, sus pocos escenarios tienen tantas variantes que merece la pena jugarlo mínimo un par de veces. Será poco, pero está bien concentrado, y desde luego el diseño de los mapas está muy bien pensado. Se nota que se han invertido horas y horas en crear varias posibilidades en vez de dedicarse a crear una gran variedad de escenarios.

A falta de Half-Life 3...

Un diseño decente. La verdad es que esperaba un poco más en diseño, aunque tiene momentos muy inspirados. Esperaba de alguna manera menos realismo, un diseño mucho más personal, más caricaturesco todavía. Esto no tiene nada que ver con los gráficos, que son considerablemente reprochables (como el último Deus Ex curiosamente). El juego se ve bien, recordará mucho a Half-Life y hay cosas que están hechas con cierta inspiración, pero si tenía cierta expectación por Dishonored era mucho por el diseño que parecía que iba a tener, y al final ese diseño me ha parecido bueno, sin más.

Le faltan más cosas así

Hay una cosa que destaca mucho en Dishonored, aunque puede ser que esto me pase únicamente a mí. Es el primer juego en primera persona que me hace sentir al personaje como si fuera yo. Quiero decir, todo lo que hacía, cuando me ocultaba en las sombras, cuando hablaba con otros personajes, cuando me acercaba por detrás a un guardia o cuando me ponía a poseer a una rata lo veía como desde fuera, veía a mi personaje hacer esa función. Visualizaba sus movimientos y lo bien que quedan con su espectacular diseño.  Digamos que lo vivía de una manera cinematográfica. Sentía como se me temía. Un V de Vendetta a su manera. Corvo no dice una sola palabra en todo el juego, pero me transmitió más que muchos otros personajes. No tengo muy claro cómo se consigue algo así, pero sentí esa conexión.

Corvo Attano

No todo está tan bien en Dishonored. Ya mencioné los gráficos. Siempre digo que me dan un poco igual, y mi puntuación para esta vez también lo demuestra, pero eso no quiere decir que haya que pasar por alto un hecho como es que Dishonored está muy por detrás de sus compañeros de generación. No es el hecho de que no vayas a ver un escenario donde quedarte boquiabierto, es el hecho de que he visto técnicas tan llamativas que se empezaron a utilizar en Duke Nukem 3D (1996) y que no se ha mejorado en absoluto. Mirad las pintas del bar y decidme si tiene algo de sentido lo que estáis viendo. Bueno, el caso es que  las texturas tampoco ayudan, y nada en general tiene unos gráficos decentes. Ni siquiera se disimulan con mayor detalle en los escenarios.

Decidme si esto no es como para mencionarlo

Otro punto negativo sí que me hace más daño. Se trata de la forma en la que tus decisiones afectan a la historia principal. Sí, hay varios finales (tres creo, no estoy seguro), aunque todo se reduce un poco a si has sido bueno o malo (lo cual te van advirtiendo todo el juego), pero lo que va pasando entre medias se va un poco como olvidando. Si te encuentras un personaje, y decides algo negativo hacia él, cuando luego vuelvas a tener relación con él será la misma que si hubieras elegido algo positivo. Tengo un ejemplo en mente, claro, y tiene más sentido así, pero ésa es la idea. Si bien tus decisiones influyen lo hacen a un nivel bastante más pequeño que lo que hemos visto en otros juegos. La historia en cambio está bastante bien, aunque no se desmarca mucho de todos los tópicos que podemos esperar. La relación entre Corvo y la emperatriz, y sobre todo entre Corvo y la niña, son bastante bonitas y llegan a calar. Todo por la emperatriz. No importa que todo el mundo te repudie por asesino despiadado o te lance piropos a tu paso por tu forma benevolente de acabar las cosas, la niña te seguirá queriendo, a pesar de que estés influyendo positiva o negativamente en su forma de ser por tus propios actos. De ti dependerá que se encariñe de tu máscara o del hombre que hay detrás de ella.

Así que realmente, las decisiones que cambian el juego son la forma en la que tu propiamente lo juegas. Dishonored puede ser todo lo diferente que quieras pero no en la historia en sí, si no en el modo en el que vas solventando todos y cada uno de los problemas que encuentras. Dishonored es el mejor juego de infiltración que recuerdo, pero no es el mejor juego de acción si lo juegas como tal, por lo que la nota resta un poco por ello. Además, su corta duración es demasiado llamativa, por lo que conviene jugarlo con tranquilidad sabedor de que nunca puedes decir aquello de "me queda mucho juego". Termina cuando parece que va a terminar, y dicho sea de paso el final tampoco es una maravilla.

No nos faltará una fiesta de máscaras

Dishonored es un buen juego, y además es un juego nuevo, que tal y como está el mundo es de agradecer. Es más un Deus Ex que otra cosa, pero a la misma vez se percibe como algo remarcablemente original. Ni siquiera sabes concretamente qué tiene de novedoso. Puede que alguien tenga más pasión por la sangre y el caos, pero yo como lo disfruté fue sin liarla un mínimo. Un juego que os sentará mejor si os quitáis la lluvia de críticas ensalzadores que lo acompañaron en su lanzamiento de la cabeza y os ponéis a disfrutar lo que realmente es, un juego para que hagas un poco lo que te dé la gana.


PUNTUACIÓN
7.5