sábado, 14 de noviembre de 2020

AMNESIA: REBIRTH - LA FRICTIONAL MÁS PERDIDA

Reflexionamos sobre la evolución y situación de Frictional Games tras el lanzamiento de su último juego.



Corría 2010 cuando Frictional Games lanzaba al mercado su Amnesia: The Dark Descent aplicando lo mucho que había aprendido con aquellos juegos casi experimentales que vimos con la saga Penumbra. Haría este lanzamiento en medio del boom del Youtuber-Gamer, consiguiendo que un juego independiente de no gran presupuesto se convirtiera en un juego de moda. Casi involuntariamente acabaría creando un género que repetirían, con poco acierto sobre todo en los primeros años, un montón de compañías que veían el filón en estas aventuras de terror en primera persona, donde tu protagonista básicamente está indefenso y su único recurso es el de agacharse y jugar al escondite con los monstruos de turno, los cuales vagan por los escenarios aportando cierta aleatoriedad y sobre todo intranquilidad al jugador. Esa legión de clones demostró, ante todo, que Amnesia: The Dark Descent era un juego bien hecho. Desgraciadamente, Frictional cedió su siguiente entrega a The Chinese Room (Dear Esther) y acabó tan sólo publicando aquel Amnesia: A Machine for Pigs, que ejemplificaba todo lo que no queríamos ver en un Amnesia, dejando de lado su terror básico para centrarse en sustos prefabricados abusando de script.


No sería hasta 2015, cinco años después, que Frictional Games diera respuesta a toda la cantidad de títulos que intentaron duplicar el éxito del primer Amnesia. De esta forma, veía la luz Soma, y lanzaba un mensaje de madurez para el género que no encabezaría las listas de los más vistos en Youtube pero que mandaba al juego, directamente, a la categoría de culto. No conozco a nadie que haya jugado a Soma y su sensación sea la de que es un juego simplemente decente. Todos lo consideramos una obra sin igual, y casi un techo en cuanto al género. En lugar de estirar el chicle de Amnesia, Frictional fue valiente y lanzó un Soma que apoyaba su terror en la historia. Un terror diferente, mucho más filosófico y profundo. Frictional demostraba que estaba por encima de las modas, por encima de lo que se esperaba de ella, y terminaba sacando un juego que nadie realmente pedía, y que intentaba empujar al género a otro nivel en términos de narrativa y, como digo, madurez.


Amnesia: Rebirth no es más que la consecuencia de aquel Soma. Desconozco las ventas de Soma, pero no hay que hacer un profundo estudio de investigación para saber que no fue tan bien como aquel Amnesia: The Dark Descent. Porque los juegos de culto están bien, pero los desarrolladores desgraciadamente no comen de las puntuaciones medias que salen en los agregadores de notas. Amnesia: Rebirth se siente como un juego obligado, como un juego de una desarrolladora que quiso pasar página y que en ningún momento quiso hacer. No dudo de la ilusión y esfuerzo depositada en el juego, pero este Rebirth grita necesidad más que interés en todo momento.


Y es aquí donde aparece el verdadero choque de las dos Frictional que hemos tenido el placer de disfrutar, que además parece materializarse dentro del propio juego con esos dos mundos que se nos ponen delante. El mundo más terrenal, el que conocemos, esta vez ambientado en el norte de África, viene a ser un escenario estupendo para evocar recuerdos de aquel The Dark Descent. El otro mundo, la otra dimensión que se nos presenta con tanta espectacularidad y que mezcla lo orgánico con lo tecnológico, parece querernos recordar que estamos ante la gente detrás de Soma. Pero no es algo visual, no es algo físico. Rebirth se nota perezoso en el momento en el que la propia Frictional no sabe por dónde tirar. Apela a lo más básico de aquella Frictional de 2010, pero a la misma vez hace un esfuerzo por intentar llegar -ni se le acerca- a todo lo que nos enseñó en 2015. Todo esto se traduce en que, de alguna forma, Rebirth se queda entre ambos mundos, intentando contentar a los que jugaban Amnesia: The Dark Descent porque su Youtuber favorito había subido una recopilación de sus gritos mientras lo jugaba, y también intentando contentar al experto en videojuegos al que le gusta recordar lo bueno que era Soma con toda la pomposidad posible. Ya os anuncio que ninguno de ellos quedará plenamente contento.


Amnesia: Rebirth es un buen juego, no os quepa duda. Tiene destellos buenos que dejan claro que la desarrolladora sabe hacer juegos, pero desgraciadamente pesa más el paso atrás que supone con respecto a lo anterior que cualquiera de sus bondades. Una Frictional Games perdida, que consideraba en un buen estado de forma, y que ahora veo desubicada, pero con demostrada capacidad para darnos una sorpresa en sus próximos trabajos.


Copia de prensa proporcionada por Frictional Games. En ningún momento las opiniones vertidas en este texto se han visto influenciadas por este hecho.

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