miércoles, 15 de mayo de 2019

SONIC BLAST MAN II

No hay que ser un experto a la hora de leer entre líneas para determinar que no me lo pasé extremadamente bien con Sonic Blast Man. En su análisis señalé su tosquedad como principal argumento, así que bueno, cuando vi que tenía secuela me decidí a probarla y el resultado fue, cuanto menos, inesperado.



Dos años habían pasado desde el lanzamiento de la primera parte, pero fueron dos años de grandes títulos en el género, sobre todo capitaneados por una Capcom incontestable en estos términos de los beat 'em up. 1994 era el año donde la secuela de Sonic Blast Man veía la luz, y vaya, me relamí al comprobar que toda la tosquedad del primero se había ido, y que tres protagonistas esperaban ansiosos para repartir mazapanes a cualquiera que se acercara.

La agilidad de los personajes choca directamente con la primera entrega, y además ahora parece existir un cambio en el humor, potenciándolo todavía más y dejando claro su tono paródico -o eso quiero creer-. En cualquier caso, durante los diez primeros minutos no tienes dudas de que esta segunda parte supera en todo a la primera -tampoco era tan difícil hacerlo, piensas-, pero los demonios te llegan una vez hayas pasado un par de niveles.


El juego empieza a dejar bien patentes sus limitaciones, que pasan sobre todo por términos de jugabilidad. El control es impreciso, los luchadores corren sin pies ni cabeza y no acaban de entender los comandos que estás introduciendo y, por encima de todo, hay una terrible decisión que implica que no puedas a golpear a más de un enemigo con un mismo golpe, lo cual hace del juego un sufrimiento. Imaginad lo que supone para un beat 'em up que tus golpes tan sólo impacten en un enemigo cuando tienes delante a tres. Imperdonable.

Así que sí, progresas gracias a la generosidad de las continuaciones infinitas. Eso sí, Sonic Blast Man II es más fácil que su primera entrega y también es más corto. Pronto verás como llegas al final, tras haber repetido numerosas batallas contra los mismos enemigos, lo cual chirría mucho después de haber jugado a un juego tan variado en enemigos y escenarios como fue el primer Sonic Blast Man.


Aunque pueda parecer todo lo contrario, esta secuela convierte a la primera entrega en un mucho mejor juego. Prefieres su tosquedad a la ausencia de imaginación. Si bien rara vez recomendaría a alguien que juegue a Sonic Blast Man, no me imagino ningún escenario posible donde pueda hablar bien de Sonic Blast Man II.


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