lunes, 27 de noviembre de 2017

Rust: Diario de un Desnudo - Capítulo 8: El Lobo Solitario



Es recomendable leer los capítulos anteriores del Diario de un Desnudo.

¿Hay algo más difícil que el Rust normal? El Rust en servidor para jugadores individuales cuando además acaba de lanzarse una última actualización que cambia el juego sustancialmente. El servidor donde estaba llegaba a la cifra de 100 personas, y estamos hablando de personas individuales y no grupos, por lo que hay construcciones a cada paso que des. El Rust de verdad se abría ante mí, esta vez sin ningún tipo de excusa.

Mi primera casa fue como siempre una 1x2 donde meter todo lo básico, pero la crudeza de Rust no tiene límites. Cuando todavía estaba pillando piedras para hacer un horno para una puerta de metal apareció un tipo con un lanzallamas -que cuesta un cojón y medio hacerlo- y derribó mi puerta de madera con él como si fuera un folio. Entró, se llevó cuatro tonterías que tenía en una caja, me mató y el servidor se le echó encima por atacar a un desnudo con una casa de 1x2. A mí, sinceramente, no me importó demasiado. En cualquier caso, tras reaparecer intenté seguir con esa casa, pero caí varias veces en mi intento por cerrarla. Era una casa que estaba al lado de la cúpula, y ese lugar está siempre muy habitado.

En uno de los respawn aparecí cerca de la nieve. La nieve siempre me ha gustado, con mucha piedra y normalmente poca gente por las condiciones del frío. Me aventuré y me hice la casa allí, nuevamente un 1x2 donde pudiera meter lo básico, y sobreviví varias noches con el calor de la hoguera para combatir el frío antes de conseguir ropa que abrigara. Era una zona además llena de calabazas porque el río estaba al lado, y la verdad es que el hambre nunca fue uno de mis problemas en aquella casa. Tenía vecinos, y estaban activos, como todo el servidor, pero conseguí que no me vieran durante mucho, mucho tiempo.

Una vez asentada la casa, me hice muy cerca otro pequeño cubo, esta vez de 1x3, donde puse un par de hornos y dos estanterías grandes donde coloqué cofres de los grandes. Llegar a ese momento fue bastante duro, pero cuando puse el armario final y la última pared de piedra me sentí muy seguro. Puse también con el tiempo un triangulito de suelo más en la casa para poner doble puerta de metal. En definitiva, lo que tenía era un cubo inicial con cuatro tontadas y muy cerca un 1x3 con doble puerta de metal. Todo muy pequeño y muy recogido. Mi idea es que nadie se parara a usar sus explosivos -que cuestan mucho hacerlos, y todavía más en un servidor individual- para entrar en un lugar tan pequeño, y que si alguien lo hiciera se encontrara con una doble puerta de metal, que requiere todavía más explosivos. ¿Quién se va a gastar dos C4 en entrar en una casa tan enana que por espacio no podía tener gran cosa? Era una apuesta demasiado arriesgada. Separar tu casa en pequeñas casas es lo mejor que puedes hacer.

Descubrí en este servidor el verdadero Rust, al menos la esencia del juego. Salí muy poco de mi zona, y siempre iba agachado. Básicamente recorrí 1/8 del mapa o así como mucho, porque tenía pánico a morir con mis cosas. Para mí era un shock que, después de haber estado en servidores pacíficos donde puedes ir corriendo sin problemas, aquí tuvieras que ir casi todo el rato agachado para no hacer ruido. Bueno, la gente no lo hace, pero si de verdad quieres sobrevivir necesitas los cinco sentidos puestos en el juego. Cuando interioricé eso sobreviví casi sin problemas, a pesar de que no esperaba hacerlo. A mi alrededor las casas de los vecinos eran asaltadas continuamente, enormes torres se alzaban por encima en asaltos continuos. Explosiones que sonaban cada vez más cerca mientras tu estabas en tu cubito hecho un ovillo. No hay momento más tenso en el juego que la pantalla de carga, porque no sabes si te va a aparecer un mensaje de que has muerto mientras dormías o si te han asaltado. Cada vez que entrabas al servidor y veías que todo estaba donde lo dejaste era una victoria. No fui asaltado en lo que duró el servidor hasta el siguiente wipe, y eso sienta muy bien.

Me reforcé mucho, y me dedique a asegurarme de que si me asaltaban lo tuvieran difícil. Puse cerradura electrónica en los cofres -algunos odian esto- y conseguí meter una torreta dentro de la casa por si alguien entraba. Una vez hecho todo esto y con mi supervivencia casi asegurada, me dediqué a asaltar a los vecinos. Pequeños golpes con explosivos básicos en puertas de madera al principio, y golpes algo mayores en puertas de metal. Más tarde llegaría el ansiado C4 que cuesta una barbaridad de hacer. Volar por los aires una puerta con esa cosa es una sensación única. Comprobé que el azufre, esa cosa rara que casi tirábamos en el servidor pacifista, lo es todo en el juego. Acabé asaltando unas cinco o seis casas de esta manera, y me metí a duras batallas de rifles de las que salía misteriosamente victorioso en la mayoría de los casos. La paciencia lo es todo, y no entrar en pánico mucho más. Llegué a ver cómo pasaban cerca de mí un montón de jugadores armados hasta las trancas sin que me vieran. La gente está mucho más ciega de lo que parece -y tú también-.

Mi primer asalto con C4

Había conseguido sobrevivir a Rust, al Rust de verdad. A ese Rust donde en el otro servidor no me explicaba cómo en un mes la gente podía fabricar esas cosas. En un día en el otro servidor ya tenía mis primeros explosivos, y una semana se me hizo eterna de lo tenso que es todo. Antes de abandonar defintivamente el juego una temporada, entregué mi casa con todas mis cosas a un desnudo necesitado de ellas. Vi en sus ojos los míos cuando empecé. Espero que ese desnudo haga su propio diario y me mencione.

Así que, antes de cerrar este diario, tened presentes estos consejos. Son consejos de alguien que ha jugado unas 100 horas al juego, lo cual es, por terrible que suene, una cifra muy pequeña. Tomad esto como una guía muy básica y nunca como consejos de alguien experimentado, y siempre con la idea en mente de que el juego se reinventa con las actualizaciones:
  • Si sois nuevos id a un servidor pacífico. Aprended lo básico y probad a hacer distintas casas. Cuanto menos llamativa menos os asaltarán. No tiene que ser bonita, tiene que ser práctica.
  • Si vais a jugar solos o con pocos amigos sabed que existen servidores para grupos pequeños e incluso individuales.
  • Las construcciones de piedra, siempre piedra.
  • Aceptad que vais a morir y os van a asaltar y no os enfadéis por ello. Cuando vosotros lo hagáis entenderéis lo mágico que resulta hacerlo.
  • Dividid vuestras pertenencias en distintas casas.
  • Elegid bien vuestro lugar de residencia. Evitad quedaros muy cerca de monumentos y, si queréis sobrevivir más que atacar, intentad construiros la casa por la nieve -esto puede ser duro- o por los bordes del mapa.
  • Sed pacientes, no corráis, no os alejéis demasiado de vuestra casa. Normalmente todo lo que necesitáis está cerca.
  • NO CONFIÉIS EN NADIE. Absolutamente en nadie. Si no son amigos vuestros es muy improbable que realmente quieran serlo. Esperad puñaladas terribles en cualquier momento.
Sobre el diario, bien, no lo cierro del todo porque Rust es un juego que cambia mucho con el paso del tiempo. Sí, por ahora lo he desinstalado, pero estoy casi convencido de que volveré a él, sobre todo si encuentro gente dispuesta a jugarlo y, con toda seguridad, cuando salga del early access para ver cómo termina siendo el juego en su versión final.

2 comentarios :

  1. Me encanto Diario de un Desnudo! Hasta me hizo buscar mas experiencia de jugadores en forma de relatos jajaja

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    1. Te lo agradezco un montón :D. Me lo pasé genial con el juego como has podido comprobar.

      Además ya hace bastante tiempo de este diario y el juego ha cambiado mucho. Quién sabe, igual hay segunda edición ^^.

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