viernes, 28 de octubre de 2016

Quantum Break

Tu cabeza no ha asimilado todavía que hace unas horas te encontrabas en Tailandia y que ahora estás en el asiento de atrás de un taxi que te ha recogido directamente en el aeropuerto con destino a la universidad de Riverport. Hacía muchos años que no veías a tu amigo Paul Serene, pero no dudaste en volver en cuanto recibiste su mensaje de ayuda. Demasiado orgulloso como para pedirla. Debía estar ocurriendo algo grande.

Tras abrirte paso a través de un campus lleno de activistas que protestan al mismo ritmo que beben y tras haber dejado atrás a un rudo guardia de seguridad, Paul te recibe y te muestra su proyecto. Un proyecto en sus fases finales que tan sólo necesita de la prueba final. Sin entender nada de ese batiburrillo científico y tras activar unos cuantos interruptores, te das cuenta de lo que está ocurriendo cuando tu amigo Paul te pide que introduzcas una fecha en una computadora. Paul había construido una máquina del tiempo, y las primeras pruebas funcionaban.

Tal y como te olías en cuanto empezaste a comprender la magnitud de lo que tenías delante, las cosas se empezaron a torcer. Mientras tu amigo Paul se encontraba dentro de la máquina, tu hermano aparece apuntándote con una pistola para detener los experimentos gritando que se iba a producir la fractura del tiempo por vuestra culpa. Desgraciadamente llevaba razón. Literalmente habíais roto el tiempo.




Bajo esa premisa empieza el último juego de Remedy, principales responsables de mi amor por Alan Wake. Echemos un vistazo a las primeras impresiones del cuaderno de bitácora.


Día 1 (Tiempo de juego - Acto 1: Parte 3): De cuantos juegos he esperado, Quantum Break era de los que más quería. Mi amor por Alan Wake y Max Payne va más allá de lo objetivo, y el nuevo juego de Remedy era un indispensable. Es un juego hecho por gente que amó Alan Wake, y que se pasa por el forro todas las críticas que tuvo en su día. Me acerco al orgasmo cada vez que veo una mención a Alan Wake en el juego.

Sobre Quantum Break, que es lo que importa, la apuesta por la acción queda patente. Ya llevo algunos tiroteos en lo que va de juego, y desde luego recuerdan a la acción de Max Payne. Historia interesante donde tiene pinta de que me voy a perder muchísimo y buena jugabilidad. Con poco que mantengan un nivel elevado puede ser uno de los juegos que más me gusten de 2016.



(Tiempo de juego - Acto 4: Parte 1): Por si no se nota, no me hubiera importado que Quantum Break fuera un entretenimiento en un universo lleno de easter eggs de Alan Wake, pero como no podía ser de otra manera Quantum Break tiene su propio universo. Cuando el juego empieza a rodar la historia se va tornando más y más interesante, y de momento está lejos de todos los clichés típicos de estas historias de viajes en el tiempo. La narrativa es cuanto menos peculiar, y soy de los que agradece esos vídeos entre acto y acto.

La acción es increíble, y sin duda Remedy quiere recordar al mundo que son aquellos que hicieron los geniales Max Payne. Es cierto que se me está haciendo estúpidamente fácil, pero no deja de ser una acción refinada y sobre todo entretenida. Ya profundizaré sobre todo en el análisis completo, pero de momento poco que echarle en cara a Quantum Break.



El juego es más corto de lo que creía, y ya puedo anunciar que con Quantum Break me ha ocurrido lo contrario que con Alan Wake. En el anterior juego de Remedy me lo pasé mucho mejor después de jugarlo que mientras lo hacía. Esos días de asimilación posteriores elevaron a Alan Wake a una liga superior, sobre todo después de zambullirme de lleno en su universo gracias a los textos, imágenes y vídeos que poblaban los contenidos extra del juego. No es un secreto que Alan Wake es mejor universo que juego en sí. Quantum Break es lo contrario, me lo pasé muy bien jugándolo, y no tengo dudas de que es un juego más divertido que Alan Wake, pero ni siquiera he pensado en él fuera del propio juego.

Quantum Break se esfuerza por crear una historia de viajes en el tiempo no demasiado enrevesada , o como mínimo no demasiado típica, siempre siguiendo una máxima que ya hemos visto de alguna u otra manera en otras obras: "Lo que ha ocurrido en el pasado no lo puedes alterar, y todas las acciones que realices para evitarlo serán precisamente lo que lo desencadene". Después de la ida de cabeza que fue Alan Wake, uno puede temer a Remedy cuando anuncia un juego sobre viajes en el tiempo, pero la verdad es que si prestas atención puedes seguir el hilo con cierta facilidad. Eso sí, está pensado para darle alguna rejugada que otra, ya que incluso hay coleccionables que no se pueden obtener en el primer recorrido.

Lo que destaca en Quantum Break es su estructura narrativa. Probablemente para algunos sea una aberración, pero yo casé bastante bien con esa idea de serie de televisión que ya vimos en Alan Wake. Esto es: episodios no demasiado largos que tienen un cliffhanger al final y que muestran una pantalla de finalización con música típica de final de serie.

Pero si algo destaca en esa estructura son los nudos que llevan a episodios con secuencias de vídeo de imagen real. Cada vez que terminemos un capítulo se nos mostrará uno de esos nudos en los que tendremos que tomar una decisión importante, la cual desencadenará distintas consecuencias -no demasiados cambios, no os vengáis muy arriba-. Tras ese nudo, tendremos un capítulo de imagen real con actores de verdad en lugares de verdad y con unos aires de superproducción de telefilm muy elevados. Se nota que en Remedy han estado devorando series desde casi que terminaron Max Payne, y siguen apostando por ese formato. Son vídeos que ahondan en la situación de Monarch -la megacorporación enemiga de turno- y que rara vez muestran a Jack Joyce, el protagonista principal del juego. Episodios que narran todo lo paralelo a lo que jugamos de unos quince minutos de duración que nos permiten coger la bolsa de pipas de turno y descansar de tantos tiros.


Porque en Quantum Break hay muchos tiros, y son de gran calidad. Lo malo es que, si hablamos de separación entre narrativa y acción, en Quantum Break es demasiado elevada. Tiroteos sobrehumanos se mezclan con escenas de imagen real y partes narrativas que parecen de otro universo, pero Remedy sabe cómo disparar una pistola, y en este juego lo vuelve a demostrar. Perseguido por el síndrome de Max Payne, Remedy otorga unas partes de acción que si bien no llegan a la majestuosidad de aquellas dos burradas que fueron Max Payne y su secuela sí que levanta objetos del escenario y explota todo lo que tiene delante sin racanerías. Jack Joyce no abrirá puertas tirándose al suelo a cámara lenta y eliminando a los matones de turno al estilo del cine de Hong Kong, pero tiene sus propios trucos para conseguir una acción bastante buena: burbujas temporales que aplica en sí mismo y que funcionan como escudos donde las balas no penetran, otras burbujas lanzadas que ralentizan todo aquello que esté en su ratio -lo cual se usa para algunos pequeños puzles-, aceleraciones temporales que le permiten casi literalmente teletransportarse a los ojos del humano de turno y cambiar de coberturas o colocarse detrás de ellos para aniquilarlos de un sólo golpe o una explosión poderosísima que cumple la función de una poderosa granada. La variedad es grande, y las posibilidades tantas que incluso se echan de menos más tiroteos. En cualquier caso, todos estos juegos de ralentizaciones y la forma en la que se desenvuelve la acción debería ser un caramelo lo suficientemente jugoso para aquellos que claman por algo más cercano a Max Payne por parte de Remedy.


La malo de toda la acción de Quantum Break es que es tremendamente fácil. Sí, Monarch tiene preparadas varios juguetitos para combatir tus ventajas de manipulación del tiempo, pero la realidad es que en todo momento nos sentimos como si estuviéramos jugando a un juego con los trucos activados donde difícilmente podemos ser derribados. Siempre hay una solución, siempre hay un poder que se recarga a tiempo y siempre podemos recibir una cantidad de balas infame antes de ver una pantalla de carga. Remedy no quiere que mueras, es más, Remedy no quiere que te quedes en una cobertura esperando el momento adecuado para salir. Remedy quiere que entres ahí y te pongas a explotar todo lo que haya delante de ti, y que uses y abuses de tus tan efectivos poderes mientras suena una música peculiar que recuerda mucho a Remember Me.

Técnicamente es muy apto. Sus gráficos son increíbles en temas de iluminación y sobre todo en expresiones faciales. Sin embargo hay algo que falla y no acabo de saber qué es. No sé si es el granulado cinematográfico -desactivable- o si directamente que los escenarios son demasiado pobres y poco vistosos. Por fortuna, la optimización de la versión de Steam se ha mejorado hasta un punto increíble. Por supuesto esto no tiene nada que ver con la versión inicial de la Windows Store muy injugable que condenó al juego de por vida. Para cuando salió en Steam todo fue demasiado tarde, y el juego ha sido un sonado fracaso para Remedy la cual ya encadena un historial de decisiones en PC alarmante. Se puede ver que en este ambicioso proyecto hay muchos billetes volando, y desde luego la estrategia de lanzamiento no fue la ideal.


¿Qué falla en este juego? Pocas cosas, pero como digo no es un juego que vaya a perdurar en tu memoria una vez lo hayas terminado. Además, en Quantum Break prepárate para leer como en ningún otro juego, porque hay de cada mamotreto en formato de texto en cada uno de los capítulos que elevan la duración del título un par de horas más, y esto no es una exageración. Continuamente seremos interrumpidos por documentos a examinar como emails e informes que tienen párrafos y párrafos de aburridas letras, y que muchas veces repiten lo mismo que ya sabíamos de otra manera. Quantum Break no es el mejor ejemplo de accesibilidad a la hora de meterte en su universo, y sin duda prefiero esa narración continuada del señor Alan Wake que no se callaba en todo el juego.

Quantum Break es un buen juego, pero es bastante más palomitero que sesudo. Interpretadlo como queráis.


11 comentarios :

  1. Suscribo casi todas tus puntualizaciones, con excepción de que siento que mi nivel de diversión fue mayor que el tuyo. El juego es divertido y tiene ese sabor tan único que tienen las obras de Remedy que no se encuentra en otros lados, con un protagonista introspectivo y con varias capas de información . Lo considero un experimento bien logrado para convertir el juego en una experiencia multimedia: película, toma de decisiones y videojuego. Es una lastima que no haya tenido éxito y que Sam Lake terminara renunciando a la presidencia de Remedy, ahora ya no se que esperar a futuro pero títulos como Max Payne, Alan Wake o el propio Quantum Break son grandes obras que buscan algo más que el mata-mata.

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    1. Me divertí mucho con él, no sé si el texto lo llega a transmitir pero sí que lo hice. Prueba de ello es que nada más terminarlo lo volví a empezar. Es un gran juego que como dices va más allá. Solamente me falto algo de... no sé, "alma" o como quieras llamarlo.

      Amo a Sam Lake, y a Remedy. Miedo me da lo que pueda pasar en el futuro, pero yo daría mi vida por Alan Wake 2.

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  2. Y yo que no he jugado a ninguno de los juegos que mencionas...

    La verdad es que tras leer esta entrada me ha entrado el gusanillo, pero tendrá que esperar y ponerse a la cola, que después del mass effect 3 creo que va the wicher (o algún otro que ahora mismo no recuerdo). ¿Es muy fácil? que mira que soy malísima cuando me sacan del RPG... que seguro que yo lo empiezo y me muero con el primer disparo XD

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    1. A mí me pareció muy fácil. Incluso en el máximo nivel de dificultad no tuve ningún problema y sólo me mataron unas cuantas veces en el final. Claro está, que yo tengo ya una experiencia considerable en shooters. En cualquier caso, no es más difícil que por ejemplo Mass Effect 3.

      Eso sí, Alan Wake y Max Payne no son juegos fáciles, por si te da por jugarlos.

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    2. En los Mass Effect tengo la dificultad por los suelos XD

      Alan Wake me pica curiosidad, Maz Payne no tanto. Pero como ya digo, tienen que ponerse a la cola en la lista de juegos pendientes.

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    3. No deberías tener problemas de dificultad con Quantum Break no te preocupes. Además es un juego que no pretende matarte en ningún momento, quiere que avances para que veas la historia. Alan Wake probablemente te cueste más, y Max Payne también por aquello de que tiene sus años y la dificultad era bien distinta (aunque contaba con guardado rapido si mal no recuerdo, lo cual lo facilita siempre).

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  3. Creo que está mal equilibrado como mencionas, pero disfruté mucho cada parte el juego, especialmente los enfrentamientos. En muchos shooter tienes un montón de minions que eliminar mientras vas hacia un momento relevante del juego pero aquí cada enfrentamiento era emocionante y muy entretenido. Creo que tiene una de las mejores IAs que he visto últimamente.

    En cualquier caso, un juegazo, incluso en Windows 10, aunque ha habido que esperar hasta que el juego ha funcionado del todo bien.

    Saludos fremen

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    1. Una de las cosas que me gustaron fue que hay zonas diseñadas expresamente para los tiroteos. Son zonas en las que además no hay coleccionables, y viene a ser un patio de recreo donde básicamente volar todo por los aires. Lo malo es que ocurre lo que comento, parecen paréntesis dentro de una historia madurada y contraída. Es un caso parecido aunque ni mucho menos tan extremo como el de Deadly Premonition.

      Juegazo, juegazo.

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  4. No sabes lo mucho que me alegra leer a gente que entiende lo que propone Remedy. Los que se han sentido decepcionados con el juego es porque le critican falta de realismo, y demás características que pueden verse en otros títulos, cuando lo principal de Quantum Break es:

    - Se sabe un juego así que se toma licencias jugables.
    - El centro de todo es el Gimmick del tiempo, así que todo lo importante se hace usando ese recurso.

    Si entiendes eso y te dejas llevar, QB es la leche.
    Saludos!

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