domingo, 11 de septiembre de 2016

Divine Divinity

El nombre no está a la altura del título, ya os lo digo.



En una época donde los Action RPG se olvidaban de los mundos isométricos aparece Divine Divinity, allá por el 2002 de la mano de Larian Studios, para ofrecernos una de las mejores experiencias del género. Echemos un vistazo al cuaderno de bitácora:


Día 1 (Tiempo de juego - 01:15): Temía que el paso de los años me hubiera impedido jugar a este Divine Divinity, pero se mantiene bastante bien más allá de algún problema derivado del uso de un sistema operativo más actual. Me preparo para lo que tiene pinta de ser un RPG occidental de alto nivel. Me he hecho mi personaje -un "superviviente", el equivalente a un ladrón de toda la vida- y he recorrido un par de mazmorras. Hay una misteriosa magia en la simpleza de ver cómo tu personaje aniquila al esqueleto de mazmorra de turno con sólo hacer click que algún día deberíamos investigar.

Buenos mapas -me encanta lo de poder dejar anotaciones-, controles algo poco intuitivos, ramas de diálogo extensas y bastante sensación de grandeza incluso a día de hoy. Bien, bien.



(Tiempo de juego - 20:00): Muchas horazas ya, pero es que el juego es enorme como no esperaba. El mapa me está dejando perplejo como hacía tiempo. Quizá todo sea debido a mi pobre experiencia con los RPG occidentales clásicos, pero no sé hasta qué punto lo de Divine Divinity es normal. Muy sorprendido por su grandeza y a la vez por lo "recogido" que está, y es que no hay lugar para historias y textos que no aporten nada al principal desarrollo del juego.

Me veo un poco mal a veces cuando sale algún superenemigo intentando darme caza, pero más o menos creo que he pillado el truco al juego. Me está encantando.



Divine Divinity se ve como un Diablo, pero realmente tiene mucho más en común con sagas tan renombradas como la de The Elder Scrolls. Lo abierto del mundo determina una experiencia de juego a veces confusa pero a la misma vez enriquecedora. Sí, Divine Divinity es un juego difícil, un juego donde es muy sencillo estar luchando contra enemigos de tu nivel y encontrarte como "jefe de sus ejercitos" a un bicharraco imposible de vencer con tu nivel y equipo actual.

Pasé largas horas sin saber qué hacer. Mi diario tenía tal cantidad de misiones que directamente no sabía a dónde acudir. Creo que es la primera vez que me pasa algo así en un videojuego. La cosa era tal que perdí el norte y ni siquiera sabía cuál era la misión principal, porque exploré tanto que llegué hasta las últimas zonas sin siquiera haber marcado un poco la historia. La libertad de Divine Divinity te permite todo eso y más.


Todo suena muy abrumador, pero no lo es tanto. El juego de Larian Studios tiene la enorme habilidad de crearse un universo propio donde los personajes son tan carismáticos que te aprenderás sus nombres y sus localizaciones al instante. Sabía en todo momento de quién estaban hablando y dónde se encontraban todos los personajes desde la primera visita, y estamos hablando de un juego isométrico donde lo único que tienes son avatares de los personajes que hablan. Por cierto, las líneas de diálogo son interesantes pero no tanto como parecía al principio, ya que hay poca elección más allá del "sí" y "no" de turno. Quizá el hecho de que los personajes del mundo de Divine Divinity sean tan memorables se deba al sentido del humor presente en el juego. Un humor que me hizo soltar más de una carcajada ante las situaciones cómicas que se daban dentro de un mundo tremendamente estereotipado. Desgraciadamente la historia no puede ser más Tolkien, con magos salvadores en momentos oportunos, jinetes negros, elfos odiando enanos y viceversa y comunidades de varias razas unidas para acabar con señores oscuros. A pesar de todo esto, es un placer meterse dentro del universo propuesto en el juego.


Y relacionado con todo esto están las misiones, secundarias o no. En el mundo de Divine Divinity encontraremos muchos manuscritos y libros que nos darán pistas sobre muchas de las misiones y secretos que oculta el juego. No hablamos de los típicos libros con leyendas que te acaban aburriendo en muchos juegos. Aquí, la inmensa mayoría de los textos tienen una finalidad. Por ejemplo, uno de los libros de la primera aldea te cuenta la forma de duplicar un objeto clave para poder terminar una misión secundaria, y no hay ninguna otra pista que te lleve a solucionarlo de otra forma. Los objetos del escenario son interactuables -aunque su control es poco intuitivo- y todo suele estar ahí por una razón.

Si hay algo que me pareció impresionante fueron los mapas. El tamaño de la mayoría es gigantesco, y no hablamos de mapeados vacíos hechos con el típico pincel de turno, hablamos de extensiones enormes llenas de localizaciones que visitar. A veces es casi como tener todo un videojuego en un único mapeado donde transcurre toda la acción. Las grandes extensiones de la superficie traen consigo una red subterránea de cavernas, mazmorras y alcantarillas verdaderamente laberínticas donde se encuentran las criaturas más peligrosas y los tesoros más atractivos. Los mapas incluyen una utilísima función de dejar notas para apañarnos nosotros mismos en un mundo tan vasto.

A la izquierda Rivertown, lugar donde transcurre gran parte del juego. A la derecha, uno de los niveles del alcantarillado

¿Cosas que no están tan a la altura? El sonido no es el mejor del mundo, sobre todo en temas de doblaje. Ojo, la música es increíble, pero las voces y el FX dejan mucho que desear. He de decir que el humor que comentaba también se fomentó por ese doblaje tan cutre, pero creo que no era el objetivo exacto de Larian Studios a pesar de demostrar en repetidas ocasiones su sentido del humor. Tampoco está a la altura la selección de personajes. Nos encontramos con la posibilidad de empezar con un mago, un guerrero o un "superviviente" -un ladrón- además de sus versiones femeninas de iguales características. La cosa está en que al final acabas haciendo un personaje híbrido ya que te dedicas a seleccionar habilidades de todas las ramas. Lo único que diferencia una clase de otra es el pequeño plus de puntos en las estadísticas del principio, pero hablamos de algo que fácilmente se equipara con un par de niveles adquiridos. No hay rejugabilidad del tipo "ahora quiero ser un mago".


Uno de los mejores RPG que he jugado. Sus fallos se ven compensados de sobra, y el hecho de que lo esté jugando 14 años después de su lanzamiento lo hace todavía mejor. Probablemente Divine Divinity es a día de hoy mejor juego que cuando se lanzó.


3 comentarios :

  1. Código para Brilliant Bob (Steam)

    I26EQ-NQDF3-5TYRE

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  2. para muchos que lo hemos jugado, este juego tendra un lugar especial en nuestros kokoros :'v

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    1. Oooh, y qué razón llevas! Últimamente me acuerdo muchísimo de él, así que huele que pronto voy a ponerme con su segunda parte.

      Sigue siendo uno de mis RPG clásicos favoritos ^^. Gracias por tu comentario!

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