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4 dic 2020

THE GAME AWARDS 2020 - LA PORRA

Bienvenidos a la fiesta del prejuicio, donde vuestro redactor favorito, NeoJin, hace su porra de los Game Awards 2020 para fracasar estrepitosamente en todas y cada una de sus predicciones.


18 oct 2019

MODELOS DE SUSCRIPCIÓN: LA VUELTA AL VIDEOCLUB

Enlazamos historias de abuelo cebolleta con la actividad videojueguil.

No me negaréis que el videoclub tenía una magia inusitada. Llegabas ahí y todas tus películas favoritas tenían la etiqueta de "alquilada". La cosa era tan grave que a veces te planteabas si el dueño te estaba tomando el pelo, más todavía cuando a la hora de entregar la película de turno, él estaba viendo una de esas películas en su tele de tubo. Ni siquiera comprobaba tu carné de socio porque no despegaba los ojos de la pantalla.

Los videoclubs morían y se relegaban a pequeñas tiendas de barrio donde se producía una amalgama de películas-videojuegos en muchas ocasiones, y ya en las fases finales, en lugares donde pasar tus cintas VHS a diversos formatos digitales y no tan digitales. Todavía quedan algunos valientes que viven de... ¿de qué? Nadie lo sabe. Pero aunque los videoclubs ahora no son más que lugares que apilan cartones y discos con ese azul descolorido de haber estado al sol en el escaparate, su esencia está más viva que nunca.

¿Esto no era una página sobre videojuegos? Sí, sí que lo es, aunque lo que vamos a tratar hoy también se puede aplicar al mundo del cine. Bienvenidos al presente. Bienvenidos a las suscripciones.

El espíritu del videoclub ha vuelto. Muchos lo echábamos de menos. Llegó un punto tan salvaje de "libertad" de contenido que la cantidad de juegos disponibles era un insulto. Ahora mismo, más de 5.000 juegos aparecen en mi biblioteca de Steam. Las posibilidades a la hora de elegir un juego eran casi infinitas, y esto tenía unas consecuencias muy positivas para la industria que ahora después también tocaremos, pero no fueron pocas las veces que me encontré con la mirada al infinito haciendo scrolling por toda la biblioteca pensando "¿a qué juego?".

Las suscripciones llegaron. Game Pass, Origin Access, Apple Arcade y más recientemente Uplay+ y la salida de Stadia entre otras definen el mundo de los videjuegos actual en muchos hogares, y con ellas, un catálogo de juegos reducido, selecto y conciso, muchas veces buscando la conveniencia. La vuelta al videoclub, la magia de elegir un juego entre varios títulos sin tener que navegar por bibliotecas eternas que se asemejan más al bulto del carrito del Mediamarkt de juegos a 1€ que a las estanterías colocadas en orden minucioso.

Esta magia de videoclub, de verte limitado a elegir un juego entre un rango mucho menor, tiene un especial encanto, pero también tiene consecuencias muy duras para los desarrolladores pequeños. La gente está perdiendo la personalidad, yo el primero. Con estos modelos es difícil sumergirse y encontrar joyas ocultas, y lo que presenciamos realmente es una alienación de los usuarios que juegan a las mismas cosas en los mismos meses. Se abre ante nosotros una cantidad enorme de sendas para recorrer el mundo de los videojuegos, pero todas ellas están valladas y lo que queda fuera de ellas pasa a lo inaccesible.

No sólo esto, el desarrollador pequeño con ideas queda fuera de juego. Tu juego ya tiene que ser impactante para que aparezca en un catálogo así. Y voy más allá, este sistema capa ideas, capa intenciones y motivaciones de unos desarrolladores que, reduciendo todo a un mundo con suscripciones, asesinarían sus propios conceptos más revolucionarios temerosos de que su juego sea demasiado especial para llegar al gran público. Cuerdas que retienen a los desarrolladores más aventureros. Estoy convencido de que muchas de las grandes obras de lo que consideramos indie no hubieran aparecido y no hubieran llegado nunca si el modelo de suscripciones se alzara como única forma de acceso a los videojuegos. Una mezcla de comodidad y también de estar un poco cansados de buscar el enésimo juego bosnio conceptual que nadie ha jugado/visto para encontrar algo diferente.

Tal y como dije esto es aplicable al cine, series y más cosas de la vida en las que ahora no caigo. El modelo de suscripción está muy bien, pero me da miedo que se pierda ese modelo más de autor. Por supuesto estamos llevando todo al extremo, y todo convive, pero es algo que tengo tan claro como que se está perdiendo identidad. Lo de perder cantidad, me molesta bastante menos.