No soy un experto en juegos de conducción. Mi historial pasa por grandes gigantes venidos a menos como es el caso de la saga Need for Speed o Test Drive y algún coqueteo con la simulación en juegos como Project Cars, pero no me considero un fan del género. Había oído muy buenas cosas de Forza Horizon 4, pero jamás pensaba que un juego de conducción pudiera llegarme tan profundo. Es el último género por el que hubiera apostado.
Forza Horizon 4 ha sido para mí más que un videojuego, ha sido un auténtico compañero de vida.

