jueves, 18 de junio de 2020

TELLING LIES - PIEDRAS SOBRE TU PROPIO TEJADO

Se me hace raro no hablar bien de la última obra de Sam Barlow, dado que disfruté tanto de Silent Hill: Shattered Memories y también de su primer gran proyecto indie: Her Story, que cosechó tan buenas -y merecidas- críticas. Seguía Telling Lies desde que lo vi anunciado, y estuvo largo tiempo en mi lista de deseos, pero cuando finalmente le he echado el diente... no, Telling Lies no es, ni mucho menos, lo que esperaba.

Podéis leer sin miedo a ningún tipo de spoilers, ya que soy especialmente cuidadoso con estos temas.


Este análisis da por hecho que has probado Her Story, o que sabes de qué va la cosa por lo menos. Si no es así, te invito a que leas el análisis de Her Story, para entender el funcionamiento de estos peculiares juegos.

Las primeras impresiones son excelentes. Si bien Telling Lies repite fórmula lo hace centrándose todavía más en la inmersión. Un reflejo de nuestro personaje tenue pero siempre presente nos hace meternos en el papel, y los sonidos de ambiente están tan bien conseguidos que nos transportan exactamente al sitio que Sam Barlow, con ayuda de un editor tan importante como Annapurna Interactive, quiere llevarnos. En este sentido, como digo, el primer golpe que te da Telling Lies es muy positivo, y con la palabra "love" introducida como primera guía en el cuadro de búsqueda, empiezas a desentramar todos los acontecimientos que han llevado a un tal David a tener una gran cantidad de altibajos en los últimos años. Pronto, la historia de David irá incluyendo a más personajes, siempre con un nivel interpretativo muy elevado, por encima de la mayoría de FMV que he tenido el placer de jugar/ver.

Se te simplifica un poco el trabajo, al menos hasta que te metes en profundidad. Aunque he de decir que tenía su encanto eso de coger una hoja de papel y escribir ahí tus impresiones, esta vez tenemos un bloc de notas que nos permite apuntar lo que queramos. Por allí deberían pasar nombres, palabras clave y sobre todo fechas para montarnos la historia a nuestro ritmo. Además, tenemos un solitario con trampa para cuando queramos despejarnos, y algunos txt que sirven de apoyo y de instrucciones iniciales para los que se encuentren perdidos ante lo abierto del asunto.

Precisamente, considero que ese primer paso, ese primer "love" que aparece en pantalla como sugerencia de búsqueda inicial, es uno de los mayores errores que podemos encontrar en Telling Lies. El humano es cotilla por naturaleza, y cuando ve que en su pantalla aparece la palabra "love" junto a clips de vídeo de distintas mujeres -una de ellas una chica de chat erótico- junto a un David casado,  en un juego que se llama "Telling Lies", el mensaje que recibe es el de que vamos a tener un lío de faldas importante. Sí, hay un poco de eso, pero pronto descubriremos -es parte de la sinopsis, no os preocupéis-, que todo tiene que ver más con un thriller policíaco de media tarde que con una gala de La Isla de las Tentaciones.


No casar con la historia es posible. Algunos preferimos unos temas a otros. El problema está en que no hay tanto por descubrir en este juego y, sobre todo, algunas historias quedan inconexas, no teniendo la importancia que deberían tener. En resumen, y sin estropear nada, Telling Lies ofrece varias historias con un personaje principal común, pero algunas de estas tramas principales quedan conectadas de una manera muy débil, e incluso en ocasiones de ninguna manera. Así, en un juego tan libre donde se invita al jugador a descubrir todo el entramado de hilos de tablón que existe a su ritmo y manera, el jugador puede quedar, como me pasó, algo frustrado intentando encontrar una conexión que no existía en ningún momento. El juego peca también a la hora de encontrar un motivo, en aclarar cuál es la verdadera razón que hace que nuestra protagonista se siente delante de la pantalla y pase horas y horas alrededor de vídeos. Her Story daba una respuesta contundente y satisfactoria, Telling Lies queda desgraciadamente frío en esto.


Como digo, no sentirte conectado con la historia casi por género es posible, aunque aquí entran en juego trucos narrativos, pero Telling Lies se acaba enredando en sí mismo con decisiones un tanto estúpidas que no han gustado a nadie, de manera casi unánime.

Her Story te mostraba vídeos enteros que incluían la palabra de búsqueda que hubieras introducido. O era así o mi memoria es terrible. Telling Lies, en cambio, te ofrece el vídeo que contiene la palabra pero en el momento exacto donde se dice esa palabra. Por ejemplo, si pones "David" en la búsqueda, puede salirte un vídeo de siete minutos de duración, pero al hacer click el vídeo se reproduce en el momento en el que se dice la palabra "David", lo cual puede ser en el minuto seis de ese vídeo, perdiendo los seis minutos anteriores. Es un mensaje claro de Sam Barlow, que pretende que no encuentres tantas cosas de casualidad y darle todavía una sensación más abierta y abrumadora a su propio juego.

¿Cuál es el problema de todo esto? El principal problema es que el jugador se siente inseguro en todo momento. El vídeo se te marcará como visto, sin importar que lo hayas visto entero o sólo un par de minutos. Ante nuevas búsquedas, aparecerá ya marcado, y no sabrás si ya has visto el trozo que te interesa o no, perdiendo posible información vital. La respuesta del jugador entonces es simple, cada vez que ejecuta un vídeo, éste se dedicará a rebobinarlo hasta el principio para verlo entero.

Aquí es cuando el jugador se da de bruces con un muro que Sam Barlow ha perpetrado en su juego: tienes que rebobinar analógicamente, como si estuviéramos viendo un VHS en pleno 2019. No hay controles de navegación,  no hay botón de ir al inicio o al final, o una barra de tiempo donde desplazarse. Tan sólo podremos rebobinar a un par de velocidades o adelantar el vídeo. Esto lleva a un proceso frustrante para un jugador que siente, además, que está rompiendo de alguna manera el juego, trampeándolo, cuando todo es derivado de un mal diseño de juego que nunca acaba teniendo justificación.


La cosa va a más, y es que en Telling Lies tenemos una cantidad de relleno muy hiriente. El 90 % de los vídeos que tenemos son conversaciones vía webcam y videollamadas, donde veremos y, sobre todo oiremos, a una de las partes únicamente, por lo que cada conversación en el juego tiene dos vídeos. Basta contrastar minutaje y fecha para encontrar la pareja. El problema está en que no puedes reproducir esos dos vídeos a la vez, ni puedes ver la conversación vía webcam de manera lógica con ambos hablando tal y como fue. Esto, que ya de por sí suena pesado, da lugar a vídeos vacíos donde una persona simplemente escucha, durante minutos y minutos sin hablar, lo que la otra persona le está diciendo. Si a todo esto le sumáis la pobre navegación en los vídeos, el resultado es el de una pérdida de interés y de ritmo por parte del jugador inadmisible.


Her Story podía tener sus problemas, pero su concepto y su valentía reinaban por encima de todo. Telling Lies pierde eso, por casi definición de ser el sucesor, pero queda realmente emborronado por todas las zancadillas que Sam Barlow parece empeñado en poner a un jugador que hace todo lo posible por interesarse por el juego.


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