domingo, 21 de junio de 2020

FINAL FANTASY IX - LA OVEJA NEGRA

Vamos con uno de los análisis más controvertidos que hay en El BloJ y es que, aun siendo buen juego -poco clickbait encontraremos de momento-, me parece el peor Final Fantasy desde el II.



Como jugador de PC, paré de jugar a Final Fantasy allá por el lanzamiento del VIII, a día de hoy mi favorito. Lamenté la exclusividad del IX para la primera Playstation aunque cada vez que veía imágenes del juego algo me decía que no me estaba perdiendo una maravilla. También he de recalcar que Final Fantasy XV me pareció un juego estupendo, al cual hasta le concedí el título de juego del año cuando apareció en su versión para PC. Dicho todo esto y habiendo barrido ya los lectores que ahora mismo tienen las manos en la cabeza, procedamos a intentar entender por qué Final Fantasy IX no se ha ganado mi corazón.

He de decir, que por intentos no ha sido. Hasta 3 intentos previos llego a recordar comenzando el juego sin éxito, abandonándolo por aburrido, por poco interesante y por parecerme un paso atrás con respecto a VII y VIII. He conseguido terminarlo por fin ahora, en pleno 2020, y mi opinión no ha variado demasiado, pero sí que entiendo a todos aquellos que lo eligen incluso como el mejor de la saga.

Final Fantasy VII fue el pelotazo a nivel mundial. El divorcio con Nintendo y la apuesta por el formato de CD de Playstation unido a la, no lo neguemos, generación consolera de la piratería, hizo que Final Fantasy VII se convirtiera en un fenómeno dentro de la industria, en un antes y un después y en una internacionalización de la saga que nunca había conocido un éxito tan abrumador fuera de las fronteras niponas. De alguna manera fue un éxito inesperado, y al juego se le nota, por muchas razones, que no estaba producido con ese sentimiento de blockbuster con el que el público respondió. VIII en cambio era consciente de sí mismo, y por ello acabó siendo un juego menos desafiante y más occidentalizado, más desde la perspectiva de previsión de ventas mundial que de satisfacer a los viejos aficionados de la saga.

Y así llega IX, y sí, he de reconocer que aplaudo su valentía, y es que IX, ya sea por presentarse a las puertas de la decena o porque tocaba, acaba siendo el mayor homenaje a toda la saga desde sus tiempos más lejanos. Un homenaje a uno mismo, que queda tremendamente sincero y que es la principal razón por la que podría recomendarle a alguien que lo jugara. No son ya los guiños y referencias que van desde el propio diseño de personajes hasta diálogos concretos, es más la ambientación, la sensación de estar jugando a un Final Fantasy clásico con la capa visual de un juego contemporáneo. La música hace una misión más que sobresaliente en todo esto, demostrando un Nobuo Uematsu a la altura del resto de sus composiciones, cuando no por encima.


Así pues, Final Fantasy IX no era ni siquiera necesario para Square, y acabó naciendo igualmente. Podrían haber roto el mercado de nuevo con un juego a la vanguardia técnica con personajes estilizados y una historia más accesible, pero es algo que ya habían hecho y en lugar de eso viraron hacia la nostalgia. En lugar de mirar gráficos de ventas decidieron rejugar a toda la saga y darse cuenta de hasta dónde habían llegado. En ese sentido, aplaudo con mucha fuerza lo que probablemente sea el Final Fantasy más sincero de todos los tiempos.

Ahora bien, todo esto no quita para que yo, como jugador, quede defraudado y vea en todo lo que no tiene que ver con ello un juego aburrido, tedioso y quisquilloso para con el jugador. Cosas como dejarte sin personajes que tengan habilidades de cura durante enormes ratos en la aventura o presentarte batallas retorcidas que requieren que uses la habilidad de Libra en demasiadas ocasiones y cuya información no sirve de nada, para acabar presentándote batallas demasiado aleatorias, incluso con enemigos de campo, que hacen que subir de nivel sea una experiencia menos gratificante que en anteriores entregas incluso cuando en ésta no sea tan definitivo. El minijuego de cartas es terriblemente malo, y después de venir del Triple Triad del VIII parece una demo sin pulir del mismo, siendo este nuevo Tetra Master un ejemplo de aleatoriedad e incomodidad aplicable a las propias batallas.


La historia es un nido de clichés, pero Square sabe cómo presentarla. Culpa de ello la tiene un excelente reparto principal donde destaca el mago negro Vivi, en contraposición de todos los secundarios -los más secundarios, me refiero- que acaban sobrando. El propio Yitán es un personaje poco interesante, por mucho que acabe teniendo una evolución que va más a raíz de la historia que consigo mismo. Un personaje que, y esto ya es tema mucho más personal, es diametralmente opuesto a lo que soy y represento, aunque aplaudí el cambio con respecto a esos personajes mudos de las anteriores entregas. Y es que sí, como digo hay demasiado cliché en la historia, y su resolución es bastante infame con enemigos finales que salen de la nada y derivados, pero Square lo camufla entre nostalgia y la permisividad de un público que justifica todo con "esto viene de Japón, no está hecho para que tú lo entiendas".

Sin embargo, aunque la historia no es la mejor que he visto ni de lejos, el mensaje que queda una vez has acabado el juego casa directamente con lo bonito que es el juego. Porque sí, puede que no sea compatible con estos nuevos gráficos, ni tampoco me acabe de enamorar el diseño más medieval frente al más estridente de las anteriores entregas, porque a mí me va la marcha, pero estaría ciego si dijera que Final Fantasy IX no es bonito. Además, vuelve a demostrar músculo en sus escenas de vídeo. En definitiva, es un juego bonito, aunque en mi caso no del todo bueno.


Y aquí es donde llega mi reflexión propia y la ironía retorcida de todo este asunto. Bombardeado por gente que lleva años diciendo que Final Fantasy IX es el mejor de la saga, siendo vilipendiado por aquellos que me miran por encima del hombro por decir que el VIII es el mejor y que el XV me encantó, me sentí paradójicamente como algún personaje de Final Fantasy IX al que nadie comprendía y todos prejuzgaban, y curiosamente el mensaje que me queda de Final Fantasy IX es que soy tremendamente libre como para afirmar, ahora sí al haberlo completado, que es el peor Final Fantasy que he jugado desde el II.

Final Fantasy IX es la puerta de entrada y salida de la saga, un punto y aparte que pondría fin a la época más dorada de Square. Un juego que pasó un poco más en la sombra por salir cuando el mundo estaba mirando ya hacia Playstation 2, y probablemente también por ello un Final Fantasy que no se podría haber hecho en ningún otro momento. Más lineal, más "recogido", pero también menos ambicioso y más innecesario en mi caso.

Reacciones de la comunidad a Final Fantasy IX.

6 comentarios :

  1. Hay que admitirlo, lo mejo del juego (a parte de Vivi) es la canción del chocobo.

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  2. Me quedan este y el 8 por jugarme (pasarme unos cuantos más) pero vamos le tengo muchas ganas y demás, teniendo en cuenta que el 10 y el 13 me parecieron horrendos, ya me puedo esperar cualquier cosa xD

    Buen texto, esta bien ver una opinión diferente sobre un juego tan idolatrado

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    1. De momento no me ha caído demasiado odio. Por Twitter algo, pero bueno, esperaba algo todavía más salvaje xD

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