lunes, 4 de diciembre de 2017

Rising Islands

Si me descuido me lo paso en una sentada, y no por bueno.



Día 1 (Tiempo de juego - Primer mundo completado): Un plataformas 3D rollo parkour. Como si Prince of Persia: Sands of Time tuviera un modo speedrun sin enemigos y sin puzles. Correr por las paredes, esquivar trampas y una imaginativa mecánica que nos permite posarnos en plataformas de color rojo o azul según la dimensión en la que estemos cambiando con LT.

Visualmente muy irregular. Es un juego muy colorido pero a la misma vez muy plano en gráficos. Todo tiene una estructura a juego de móvil un tanto innecesaria, pero jugablemente es bastante divertido. Eso sí, como sea tan corto como muestra el selector de niveles me parece que me va a durar dos ratos.



(Tiempo de juego - Segundo mundo completado): Se han añadido un par de nuevos movimientos que casan bastante bien con el alma de speedrun que tiene el juego. Está siendo tan corto que espero que haya un último mundo adicional una vez terminados los tres que parecen componer el juego.



¡Es todavía más corto de lo que parecía! Una vez terminado el segundo mundo tan sólo tres niveles componen el tercer y último mundo. Estamos hablando de un juego que he completado en 92 minutos, incluyendo esto todas las veces que he muerto -no es excesivamente difícil pero sería raro que no murieras más de 20 veces- y todos los logros completados. Un juego que parece una demo y que termina tan pronto que no da tiempo a acordarse de él.


No puedo decir que me lo haya pasado mal jugándolo ni mucho menos, pero tanto su duración como su acabado le bajan bastante la puntuación. Un acabado que hace que Rising Islands se vea bonito de lejos pero tremendamente cojo en las distancias cortas. La jugabilidad va acorde con esta sensación, ofreciendo saltos imprecisos muchas veces. Como digo, no es un juego excesivamente desafiante y esto hace que sus errores no te condenen a la frustración como sí hacían otros juegos -hola Cloudbuilt-.


Rising Islands es capaz de ser horrendo como el que más y bonito en ocasiones

La reflexión final es tan sencilla como hiriente: Rising Islands tiene la suerte de durar entre poco y nada y eso le permite que no nos demos mucha cuenta de lo débil que es este juego. No da tiempo a quejarse de él, y probablemente si hubiera durado una hora más hubiera dejado de manera mucho más evidente todas y cada una de sus carencias, que creedme, no son pocas. Con todo y con eso, tiene buenos momentos plataformeros y, aunque también necesita que se exprima mucho más lo que presenta, entretiene durante su escasa duración.


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