lunes, 12 de diciembre de 2016

Mad Max

Avalanche Studios (Just Cause, Renegade Ops) nos trae un gran juego que a su vez deja muy patente que menos suele ser más.



Día 1 (Tiempo de juego - 04:00): Mis primeras aventuras por los mundos post-apocalípticos de Mad Max han sido muy fructíferas. He terminado la primera zona tras un par de misiones y se me ha abierto una zona muy extensa. Tal y como pensaba, Mad Max es un Batman: Arkham en el mundo de Mad Max. Coge su sistema de combate -aunque noto que está más humanizado- y ofrece una estructura de mundo abierto típica con el coche con un papel muy protagonista. Conducirlo y luchar con él de momento lo mejor del juego. Buenos gráficos, optimización portentosa.


(Tiempo de juego - 09:00): El único problema de Mad Max es que ya he vivido todo esto de demasiadas maneras. El sistema de combate heredado de la saga Arkham no es el problema, la estructura del mundo abierto como tal sí. No os engañéis, Mad Max es un juego muy bueno y recoge muy bien el universo de las películas en un juego -brutalmente bien, de hecho-, pero después de haber jugado a cuatro juegos de Batman y no hace tanto a Shadow of Mordor tengo la sensación de estar rejugando a un juego.

Rejugando a un juego que me encanta, eso sí es cierto.


Tras demasiadas horas de juego, Mad Max deja una sensación más agridulce, y es que es el máximo exponente de esos juegos que duran menos de diez horas pero que se van a fácil a las sesenta con todos sus extras. Extras, que a menudo son repetitivos y que están bien para un rato pero no para suponer el 90 % de lo que ofrece realmente el juego. A todo esto hay que unirle un dato que juega muy en su contra y que ya he mencionado en el cuaderno de bitácora: no es la primera vez que jugamos a esto.

Muy divertido la primera vez, no tanto la vigésimo segunda

Mad Max es otro pequeño refrito de estructura de juego WB de los últimos años. Un mundo abierto lleno de coleccionables que aparecen en el mapa y un sistema de peleas de la saga Arkham -no nos engañemos, insuperable a día de hoy-. Mad Max es como el primo menor de los juegos de Arkham y de Shadow of Mordor. Un primo al que le falta historia y que no está tan refinado como sus familiares mayores.


Y es que la historia de Mad Max no es que sea mala, es que es inexistente. Las misiones principales tienen en el mayor de los casos como único objetivo encontrar piezas para nuestro vehículo, y no hay un desarrollo como tal en ningún momento. Sí, el juego recoge bastante bien el universo de Mad Max, centrado especialmente en la película de 2015 pero también en la secuela de la original, Mad Max 2: El Guerrero de la Carretera, de la cual bebe bastante. El páramo que vemos está considerablemente detallado teniendo en cuenta las largas dunas y desiertos que definen el nuevo mundo, aunque es cierto que se echa de menos un poco de vida a tu alrededor. Es un juego un poco vacío en el sentido de que pasarás muchísimo tiempo subido en el coche, y eso da lugar a grandes silencios que se amenizaban en otros juegos del estilo con emisoras de radio y similares.


Como digo, es un juego menos refinado. Las cámaras te jugarán muy malas pasadas en unos combates que ya de por sí están faltos de chispa. Las batallas conduciendo el coche en cambio están bastante bien, aunque la IA es un poco mejorable. Destacar las persecuciones de convoys que aportan toda esa acción característica de Mad Max y convierten al juego en uno de considerable acción.

Fuego, sangre  y arena

En definitiva, Mad Max es un buen juego que probablemente guste más a aquellos no completistas que a los completistas. Sus errores y limitaciones aparecen cuando ya llevas un número de horas considerable. En cualquier caso, no aporta nada lo suficientemente diferente como sí hacía el sistema Némesis de Shadow of Mordor, y por supuesto queda bastante lejos de toda la saga Arkham.


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