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17 ene 2013

Cthulhu Saves the World

Lo que faltaba por ver, Cthulhu en manos de un estudio independiente recién nacido como personaje principal en un RPG en 2D. Algún día Cthulhu se rebelará contra tanta mofa de su persona (¿de su persona?) y R'lyeh va a emerger de las profundidades para acabar con nuestro humilde mundo. Mientras esto ocurre, tenemos tiempo de disfrutar Cthulhu Saves the World, un juego que se basa casi exclusivamente en su sentido del humor. Sentido del humor y respeto, porque en Zeboyd Games se nota que han leído bastantes cosas de Lovecraft. Yo, que he leído lo más básico, podía ver un montón de referencias a la literatura del escritor, así que alguien que haya profundizado más en esos interesantes mundos prácticamente encontrará guiños y referencias a cada paso que dé.


Cthulhu Saves the World salió en 2010 y la verdad es que fue un exitazo cuando dio el salto a Steam. Previamente no había contado con tanta atención. Me arrepentí pronto de no haber jugado a Breath of Death VII: The Beginning, el primer juego del estudio con ese nombre tan gracioso, que fue el predecesor de esta aventura y que se vendía conjuntamente con Cthulhu Saves the World. Lo que pasará es que cuando juegue al mencionado juego me parecerá demasiado peor. En cualquier caso, Cthulhu Saves the World narra la historia de un Cthulhu que, al ir a destruir el mundo (creo que empezaba así), se encuentra con que ha perdido sus poderes. Irónicamente, Cthulhu podrá recuperar sus poderes únicamente realizando buenos actos que le permitan convertirse en un héroe. De esta manera, Cthulhu irá viajando de pueblo en pueblo ayudando en todas las situaciones cataclísmicas que se presentan, desde un apocalipsis zombie hasta una invasión alienígena.

Pues así todo el juego

Estamos ante un RPG muy clásico, con gráficos que podían pertenecer a la era de la NES. Todo el juego, toda su estructura y toda su jugabilidad es exactamente la de un JRPG de toda la vida, sin absolutamente nada nuevo que mencionar al respecto. Estamos ante una versión simplificada del género, con ciudades pequeñas, mazmorras algo complejas y laberínticas pero a la misma vez simples en su desarrollo y unas batallas muy rápidas. No es un juego que quiera recrearse en sí mismo, es un juego que busca que pases rápido para llegar a la siguiente coña que se tiene preparada. Prácticamente todo el juego es una excusa para ir topándose con todas las bromas y parodias. Nuestra única función será llegar a la siguiente ciudad para conocer el problema que tienen y dirigirnos a la mazmorra donde cualquier criatura del universo Lovecraft se muestra como la amenaza real.


En su travesía hacia la heroicidad, Cthulhu encontrará numerosos (demasiados) personajes que se le unirán y le ayudarán. Cada uno de estos personajes, además de aportar muchas más líneas estúpidas de diálogo que hacen el juego más cómico si cabe, tienen su propia función. Unos estarán más centrados en la magia blanca y otros en la negra, mientras que contaremos con personajes de evidente dureza física al igual que otros más balanceados. Un montón de personajes que hacen que encontrar la combinación que más nos interese sea un auténtico problema, ya que prácticamente en cada capítulo se nos une uno nuevo, que desbarata lo que creíamos que era ya nuestro equipo definitivo.

Como dije no es un juego que esté hecho para pasar demasiado tiempo con él. Algo más de nueve horas me duró a mí. Hay muchas pruebas de esto, y es que todos los personajes suben de nivel independientemente de si han luchado o no en una batalla. Además, las batallas son rapidísimas, y existe un contador de batallas (esto me parece algo muy bueno) en todas las mazmorras que, al agotarse, hace que dejen de aparecer batallas aleatorias. Podemos seguir luchando si queremos eligiendo la opción en el menú principal, pero es una manera que el juego tiene de decirte "oye, ya tienes suficiente nivel y has matado suficientes monstruos en esta mazmorra, encuentra la salida ya". Si te limitas a agotar ese contador de batallas en todas las mazmorras ni siquiera tendrás que echar alguna para subir de nivel por sentirte débil.

Innsmouth, lloremos todos entre espumarajos de locura

Las batallas son rápidas y simples, como dije. Ni siquiera contamos con animaciones para nuestras magias y habilidades. Si bien hay numerosas técnicas y posibilidades que dan una sensación de complejidad, lo único que debe preocuparnos de las batallas es aniquilar a los enemigos cuanto antes, y es que cuanto más tardemos más fuertes se harán los enemigos, que multiplican su fuerza en cada turno. Una vez eliminados, todos nuestros personajes se curarán (salvo su poder mágico). Alcanzar niveles posteriores no es excesivamente difícil, y cada vez que llegamos a uno nuevo se nos concede la posibilidad de elegir entre dos opciones. Puede que nos ofrezcan un hechizo nuevo o mejorar las estadísticas, o dos hechizos pero con diferente efecto. Según los personajes que queramos crear elegiremos uno u otro.

Las descripciones de los enemigos son también muy graciosas

Pero me estoy recreando demasiado en el juego en sí, cuando realmente sobre lo que hay que hablar es sobre su sentido del humor. La parodia, como he dicho todo el rato, es el género dominante, pero además no únicamente azota a Cthulhu y su mundillo, también hay constantes chascarrillos sobre el RPG en general. Es un juego para no tomárselo en serio, para jugarlo rápido y para reírse bastantes veces (más de las que creía en un principio). Podéis morir, no os engañéis, pero también contáis con numerosas vidas que permiten resucitar y volver a empezar una pelea, además de la posibilidad de salvar en cualquier punto del juego. Hasta Cthulhu se queja de esto. No son pocas las veces que nuestro personaje entabla conversación con el propio narrador de la historia quejándose sobre el propio juego.

El juego tiene una serie de añadidos que merece la pena mencionar. Además de algunos modos extra para alargar su vida, un bestiario para recrearse en los enemigos y un libro de logros que nos muestra lo épicos que somos, cuenta con una curiosa opción que podemos activar en el menú, y que permite que aparezcan iconos de interrogación por todo el juego donde el desarrollador nos explica cosas que tienen que ver con el lugar, o cosas directamente de la propia historia. Es muy curioso ir jugando al juego y poder consultar estos iconos que te dicen cómo se creo una cosa, o la razón de que algo se hiciera de una determinada manera. Algo así como los comentarios del director en las opciones de audio de un DVD, o los comentarios que hemos visto en otros juegos como Left 4 Dead 2. Además, en estos comentarios también se mantiene el tono cómico, por lo que no estamos ante aburridas narraciones interminables sobre cosas que ni entendemos. De hecho, muchos de estos comentarios son en plan "si volviera a hacer el juego, creo que esta mazmorra la haría mucho más corta".


No hay mucho que decir de Cthulhu Saves the World porque como juego es bien mediocre. No tiene nada que jugablemente a estas alturas de la vida podamos decir que merezca la pena. Tampoco tiene nada negativo como para decidir no jugarlo. Lo único que debe moveros a haceros con él es su sentido del humor, y puede que eso no sea suficiente para un videojuego (y no lo es), pero no seré yo quien niegue que pasé unas nueve horas muy agradables.

FHTAGN!

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