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5 abr 2026

PLANET OF LANA II: CHILDREN OF THE LEAF DEJA PASAR SU TURNO

 

La secuela de Planet of Lana es, simplemente, peor en todo lo que hacía la primera parte.




Parece mentira que Planet of lana II: Children of the Leaf estuviera tan cerca de conseguir algo tan difícil como es despuntar en un género que lleva décadas estancado. Creo que el análisis que vais a leer hoy es un análisis que he escrito un montón de veces, y podéis iros a prácticamente cualquier puzle-plataformas de los llamados 2.5D para obtener casi el mismo exacto texto. Esto, por supuesto, no habla mal de Planet of Lana II: Children of Leaf, sino de todo un género que, por más que recibe títulos con diversos presupuestos detrás, nunca es capaz de ofrecer nada verdaderamente creativo.


No vamos a pararnos demasiado en el juego que nos trajo Wishfully hace pocos días, porque ya sabéis de qué pie cojean todos estos títulos. Un aspecto precioso que otorga un despliegue visual que parece sin precedentes -y casi siempre se siente como tal, una cosa no quita la otra-, unos personajes destinados a entenderse en un idioma inventado donde el jugador pilla sin problemas la trama completa pero ha de crear su propia narrativa, una banda sonora especialmente emotiva y a la vez épica, una caja que empujo por allí para llegar a una plataforma, una persecución por allá de salvadas en el último momento, y unas rodillas de acero conseguidas a base de agacharte en la hierba alta para que los enemigos no te detecten.




Desgraciadamente, Planet of Lana II: Children of the Leaf vuelve a ser todo eso, y como dije al comenzar este análisis, es una lástima porque el primer cuarto del juego se sentía como algo suficientemente diferente como para que dijera a algún amigo que me estaba sorprendiendo para bien. Los primeros compases parecen dejar de lado el empujar cajas y pulsar botones para centrarse en las posesiones, o como quiera llamarse en este universo, que nos permitían controlar diversos personajes del entorno para alcanzar nuestro objetivo. Además, el diseño de este tipo de juegos donde controlas a parejas protagonistas, suele estar regido por una serie de normas y mecánicas que hacen que el secundario sea una herramienta que utilizar para que el principal llegue a la salida, para entonces buscar la forma de que el secundario llegue hasta ti. En Planet of Lana II: Children of the Leaf, al menos al principio, se dan muchos puzles donde la situación es la contraria, y es el secundario el que abre camino para tu llegada, por lo que, aunque siendo lo mismo, supone el giro suficiente como para que se sienta algo más fresco.




Celebré estas pequeñas chispas de creatividad hasta que desaparecieron, hasta que empezaron a aparecer las cajas y los interruptores, el sigilo y las -minimizadas- muertes por ensayo y error. Pensándolo fríamente, recuerdo como en Planet of Lana me enfrenté a más de un puzle que me obligó a prestar especial atención, cosa que se me facilitaba con esos planos tremendamente abiertos que buscaban ofrecerte todas las piezas del puzle en un solo vistazo y que aplaudí como una decisión en la dirección primordial para que el juego se convirtiera en uno de mis más destacados dentro del manido género. Su secuela, por desgracia, no tiene nada de eso, y aunque los puzles se sienten frescos, están lejos de la magnitud e importancia que adquirieron en el primero. Supongo que estamos ante una apuesta más lineal buscada como tal que, además, se siente como un paso obligatorio sin demasiada chicha hacia lo que parece será la tercera entrega de la saga, que no está confirmada pero desde luego quedan claras las intenciones del estudio sueco. Supongo que toda la carne en el asador quedará para dicha entrega, que presupongo última, y que espero vuelva a alcanzar la grandeza visual que sentí en el primero. He terminado Planet of Lana II: Children of the Leaf hace nada, y prácticamente no puedo destacar ni una imagen visual en el recuerdo, mientras que todavía recuerdo un par de escenas imponentes en ritmo y presentación de su primera parte, la cual, dicho sea de paso, jugué a trozos en un dispositivo móvil.




No puedo decir que no me gustara esta secuela, pero sí puedo decir que esperaba bastante más. La siento peor tanto en aspectos visuales e incluso animaciones, como en la ambición de sus puzles planteados. Si sirve de algo, cuando comprobé que estaba ante un juego que pretende ser un pequeño nexo entre lo que tuvimos y lo que presuponemos que viene, creo que entendí la relativamente pobre propuesta que me encontré al final, por lo que dentro de mí, mañana mismo desearía jugar la siguiente entrega.




Jugado en PlayStation 5 con una copia de prensa proporcionada por Thunderful Games.

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