miércoles, 9 de diciembre de 2015

The Moon Sliver

Todavía se puede brillar con luz propia sin hacer algo revolucionario.



The Moon Sliver es una maravilla. Es un juego que me ha hecho sentir cosas que ningún otro y ni siquiera tiene un planteamiento original. Es la definición del juego indie por excelencia y la demostración de que casi sin un ápice de conocimientos técnicos uno es capaz de crear una obra de arte. Más allá de tener una buena idea -que también ayuda, no nos engañemos- y de conseguir los medios, The Moon Sliver es un ejemplo de que la voluntad y las ganas de crear algo prevalecen por encima de casi todo lo demás.

Que se lo digan si no a David Szymanski, creador de The Moon Sliver y otras obras como The Music Machine -una secuela espiritual que ya estoy deseando jugar-. Un juego como podéis ver en las imágenes totalmente falto de todo, carente de nada que le haga parecer atractivo. En movimiento no mejora, más bien todo lo contrario, pero vaya, es capaz de crear una historia y convertir un mero juego con la etiqueta de walking simulator en un juego único capaz de enamorar a aquellos que quieran acogerse a su abrazo. No hace mucho tiempo mencionaba un término nuevo en el análisis de Master Reboot, algo así como "videolibros" que pretendía cambiar un poco la percepción casi peyorativa que suponía eso del walking simulator, y The Moon Sliver es un gran ejemplo de ello.

La belleza está en el interior

Porque Szymanski se dedica simplemente a contar una historia, y el 90 % de su juego es precisamente ésa historia. Teniendo la maravillosa oportunidad de haber intercambiado impresiones con el propio David, me contaba que hace no muchos años, antes de que empezara a meterse en esto del diseño de videojuegos, tenía una percepción un tanto negativa de toda esa gente que se dedicaba pretenciosamente a hacer juegos aburridos donde el contenido y la historia van por encima de la propia jugabilidad y diversión. Ahora, tras la creación de este The Moon Sliver, me comentaba que realmente a la hora de programarlos la cosa cambia mucho, y que le salían este tipo de historias sujetas a este tipo de emociones. Más allá de venir con una mecánica jugable interesante lo que le realmente le pasaba por la cabeza era cómo crear sentimientos nuevos, y este juego es una prueba de ello.



Y lo consigue. No sé cómo pero lo consigue. Con su terrible capa artística y todo The Moon Sliver se mete dentro de ti hasta lo más profundo de tu ser. Fijaos si la cosa es grave en cuanto a cuestiones técnicas que los rótulos van apareciendo en pantalla en función de cómo te vas acercando a ellos. Para que nos entendamos, si hay un fragmento de texto asignado a una caja, al alejarnos de ella se irá, pero si volvemos volverá a aparecer incluso provocando que se solapen unos textos con otros.

En The Moon Sliver tendremos que ir recopilando cachos de una historia barajados por una misteriosa isla desierta. Parecemos el único superviviente, y reviviremos con los relatos los acontecimientos pasados que afectaron a los últimos habitantes. La verdadera recompensa del juego está en encontrar cada uno de estos trozos de texto asignados a los recuerdos que actúan como canalizadores, y sobre todo prestar extrema atención a lo que se va contando para así conseguir enterarnos de la historia. Si lo juegas sin esta predisposición no hace falta decir que el juego pierde toda su esencia, y sería algo así como ponerse a ver Mulholland Drive mientras estás pendiente de siete conversaciones de Whatsapp en tu móvil.


Pero tranquilos porque The Moon Sliver es un juego más sencillo de lo que parece, y todo queda bien atado. Puede que quieras darle un par de rejugadas para realmente encajar todo el puzle, pero si vas prestando atención pronto tendrás en la cabeza una imagen muy acertada. La verdadera magia reside en que, a pesar de no ser un juego con una solución/interpretación muy directa, acabas muy feliz con tu propia versión de los hechos.

Os invito a jugar a esta maravilla porque de verdad lo merece. Si no lo podéis adquirir podéis limitaros a ver algún vídeo en Youtube del juego, ya que dura menos de una hora y se ve fácil, aunque ya os digo que no acaba de ser lo mismo en primera persona. El propio desarrollador invita a aislarse del mundo en esos poco más de cuarenta minutos y a no prestar atención a nada externo. Ni siquiera puedes guardar para continuar la partida otro día, lo cual suena a algo malo pero acaba siendo lo mejor que le podía pasar. Retirad una horita de vuestra vida y poneos a jugar uno de los juegos más interesantes que he jugado este año. No os voy a mentir, no se lo podría recomendar a todo el mundo, pero si os llama un mínimo ya os digo que es una pequeña gran joya oculta.


5 comentarios :

  1. Lo que más me gusta de los juegos es que tengan una buena historia, pero no que solo tengan una buena historia y todo consista en caminar y buscar trozos de la historia. Vamos, que empiezo a tener un problema con las aventuras gráficas descafeinadas. Aún así, suena bien lo que dices y 40 minutos no es demasiado. Con la notaza que le das, le daré una oportunidad.

    Saludos fremen.

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    1. Éste es el extremo más grande que he visto entre buena historia y cualidades técnicas ínfimas.

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  2. 2 euros en Steam, 6 con The Music Machine...

    ...me lo apunto, venga

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    1. Me pareció ver que lo tenías en deseados y todo!

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    2. Si si si, fui a meterlo en deseados y ya estaba, qué cosas xDDDD

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