viernes, 18 de diciembre de 2015

Night Shift

Toca masacrar a uno de esos humildes juegos indie.



Night Shift es un juego indie -el azote de los indies ha vuelto- desarrollado por Brandon Brizzi, creador de otros títulos como 1000 Amps o Space Robot Samurai Zombie Slayer -joder, qué bien suenan, he debido ir directamente al malo-. Su esencia es la de un juego de puzles, pero puzles sin sentido ninguno. Aquí no es que no tengamos algún tipo de ayuda visual o de referencia para poder conseguir avanzar, sino que directamente probaremos a interactuar con todo lo que hay en pantalla y esperar a que suene la flauta. Nunca mejor dicho, porque cada vez que completemos un puzle una música electro sonará a todo trapo dándonos un subidón importante.

El ensayo y error cobra un nuevo significado en Night Shift

La peculiaridad de todo esto es que haremos todo desde nuestro coche en un mundo lleno de oscuridad. Además de los controles típicos del coche podremos encender y apagar las luces, lo cual interactuará con objetos del escenario. Debemos ser cuidadosos porque esta luz no es eterna, y acabará agotando la batería, lo que nos obligará a conducir a oscuras hasta encontrar unos árboles luminosos que sirven como fuente de energía. Nuestro objetivo será encontrar las seis llamas que alimentarán a un apagado sol para despedirnos así de la eterna penumbra, y para ello tendremos que recorrer un laberíntico escenario en el que no nos sentiremos orientados en ningún momento.

Night Shift tiene algunas cosas bien curiosas. Es muy llamativo que un juego con unos medios tan limitadísimos -sólo tenéis que echar un vistazo a las capturas para ello- capte esa sensación de conducción nocturna tan placentera para algunos que podrían dormir durante años en estas circunstancias. La luz de los pilotos de tu panel de control y la nocturnidad te abrazarán en este juego de una manera poco esperada para lo que en teoría cabría esperar. Es la única sensación buena que tuve jugándolo.

Si queréis hacerme feliz, llevadme de viaje nocturno para dormir

Esa sensación de paz derivada de mi facilidad para relajarme en ese ambiente contrasta con la impotencia y la locura que transmiten sus puzles. He jugado a varios juegos de puzles que no orientaban al jugador en ningún momento, pero cuya resolución de enigmas era bastante intuitiva. En Night Shift no sabremos qué estamos haciendo, ni para qué. Por fortuna el juego dura poco y no hay mucho tiempo para pillarle más manía. Intenta ser diferente, pero aunque se agradece el esfuerzo acaba siendo un juego tortuoso. No siempre se puede aprobar por buen comportamiento.


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