viernes, 27 de septiembre de 2013

Momentos Emotivos de Videojuegos - Max Payne

Por si alguien aparece aleatoriamente por aquí, grandes spoilers en toda la entrada.


Max, Max, Max... nos estamos haciendo viejos. Todas estas nuevas generaciones están creciendo en un mundo donde los responsables de los videojuegos se han dado cuenta de que estos son algo más que un entretenimiento y que pueden presentar historias cargadas de sentimientos. Últimamente no hacemos más que ver juegos que atacan a nuestro corazón, y vale, todos somos felices por ello aunque el efecto empieza a ser algo cansino en muchas ocasiones y ya estamos viendo juegos que son más pretenciosos que otra cosa. Pero tú, Max Payne, tú fuiste el pionero, tu fuiste el que ni siquiera necesitó de un juego entero para hacernos sentir lo que tú estabas sintiendo. Te bastó una introducción para destapar la caja de pandora, y vaya si lo hiciste.

Porque cuando saliste a la luz para compartir tu tormento, allá por 2001, eso de atacar a la sensibilidad no era algo cotidiano. Quiero decir, no en todos los juegos era común ver como al primer minuto tu mujer y tu recién nacida hija eran asesinadas en un pasaje dramático sin precedentes. Era algo que marcaba, de alguna forma, de la misma manera que Max fue marcado para el resto de su historia. La cosa no acababa ahí, y es que durante los tres juegos (menos en el tercero que cada vez lo recuerdo peor) seremos un alma torturada que constantemente revive ese episodio. Sin ir más lejos, con la bestialidad jugable que supone Max Payne lo que acaba quedándose en la mente son esos capítulos donde la mente de Max delira y todo se transforma en una psicodelia neo-noir más propia del cine que de un videojuego, al menos por esos años.

Sam Lake altamente adorable

Pero ahora Max... ahora la gente te ha olvidado. Los propios responsables de la tercera entrega tampoco te comprendieron demasiado, dejando tu tormento oculto en alguna escena y en las letras de alguna canción ambiental. No, Max, la verdad es que te merecías algo mejor, y es que fue tu sufrimiento lo que te hizo inmortal, y no lo bien que quedabas usando tu bullet time. Quizá algún día volvamos a disfrutar de tu sufrimiento, por muy cruel que suene.

Aunque oye, para sufrimiento tu adaptación cinematográfica.

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