viernes, 1 de marzo de 2013

Tan sólo a una entrada del final, el lector se empezó a relajar y disfrutó de los pros y los contras de The Stanley Parable.

El juego destaca por su sentido del humor. No es exactamente así, pero si digo que tiene un humor muy "VALVE" supongo que algunos (la mayoría) me entenderán. Otro punto a su favor es su enorme variedad de situaciones que se ven más acentuadas por un narrador muy cambiante. Esto se acaba disipando con el tiempo, pero en las primeras partidas uno tiene la sensación de estar siendo verdaderamente observado y puede hasta llegar a ponerse nervioso por no poder hacer nada que no esté contemplado por los programadores.

¿Tiene cosas malas? Sí. Para empezar, como todos estos juegos-experiencia, tiene un horizonte temporal demasiado bajo. Por mucha variedad que encuentres en él sentirás que, dentro de un año por ejemplo, no merecerá la pena revivir la experiencia, por lo que es uno de esos juegos altamente perecederos. Su variedad es su mejor baza, pero a la misma vez no es una variedad tan exagerada como esperaba. Hay un montón de finales, y eso está bien (mi favorito el del museo), pero hay poca variedad en lo aleatorio del juego. Esto significa básicamente que, en el 95% de los casos, si haces lo mismo te saldrá lo mismo, por lo que esa aleatoriedad que muchas veces se le achaca es más bien falsa.


A un paso del final, el lector hizo click en el último LINK 1 que le llevó a la ficha resumen con la puntuación final.
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