miércoles, 18 de abril de 2012

Queen


Desde que tengo uso de razón escucho a Queen, y desde que tengo uso de razón ha sido mi grupo favorito. Desde que tuve mi primera cinta, Greatest Hits I (la misma que casi todos) me enamoré de ellos, no sé con cuantos años, pero unos cinco o seis. Ningún grupo desde entonces me ha hecho sentir que es mejor que Queen, y ya, en los años en los que estamos, dudo que exista alguno que llegue a ello. Desde su primer disco en 1973 (Queen) a su último en 1995 (Made in Heaven) han demostrado ser una banda planetaria. Casi todo el mundo conoce al grupo, consciente o inconscientemente, y no creo que haya una banda más universal quitando a los Beatles, los cuales podrían rivalizar en mi ranking con Queen acerca de su grandeza, pero nunca en cuanto a gusto.


Queen empezó siendo una extraña mezcla de Led Zeppelin con la mente de Freddie Mercury. Todas aquellas canciones extrañas que iban más allá del hard rock y que componía Freddie, como My Fairy King en el primer disco (Queen) o toda la segunda parte entera del Queen II, daban un resumen rápido de lo que era la banda en cuanto a estilo por aquellos principios, con coros infinitos y melodías únicas materializadas en las manos de un Brian May obsesionado con su ciencia ficción intergaláctica. Su Red Special sí que sonaba como de otro planeta.


Posteriormente, tras Sheer Heart Attack (el más heavy con diferencia) vino el pelotazo, ya por 1975 cuando nació A Night at the Opera, uno de esos discos perfectos donde nada sobra y que bien podría coronarse como el mejor de la historia. Death on Two Legs, toda una carta de “amor”, y una nueva demostración de lo que era Freddie en Lazing on a Sunday Afternoon, eran un principio atronador para un disco que cambió el panorama en la década de los '70. El resto de componentes empezaba a despuntar con sus composiciones, inolvidable el ’39 de May o el I’m in Love with My Car de Roger Taylor. De todas formas lo que perduró para la historia fue el Bohemian Rhapsody, una composición tan valiente como compleja que ha sido estudiada como una obra maestra. Quizá porque lo es. De todas formas A Night at the Opera es demasiado disco como para quedarse con esa pieza en concreto.

A Day at the Races estaba pensado como la segunda parte de A Night at the Opera, pero su calidad es bastante inferior al susodicho, aunque dejó varias pinceladas de Freddie nuevamente, como The Millionarie Waltz o la maravillosa Somebody to Love (estas canciones míticas de Queen no me parecen tan maravillosas como al resto de la gente porque las he oído un trillón de veces, no por otra cosa). Y bueno... luego estaba Drowse (no, el Pokémon no), la canción favorita de La Poyatos.

News of the World aparecía en 1977, y es uno de mis discos favoritos de la banda británica. De aquí proceden los himnos We Will Rock You y We Are the Champions, que le dieron a Queen la universalidad que mencionaba. De todas formas en este disco y en el siguiente (el infravalorado Jazz de 1978), Freddie no daba muestras de su chispa, o mejor dicho, de su mente. Era el mejor, sin duda, pero ya empezó el cambio hacia un Freddie diferente. Más cantante y menos originalidad en sus canciones, pero es que el torrente creativo de Freddie en los primeros años era absolutamente imparable. Hay excepciones originales como Mustapha o My Melancholy Blues. Ojo, que no estoy diciendo que Freddie pegara un bajón, únicamente hay que oir su pandiloca Don’t Stop Me Now o Jealousy para percatarse de ello, simplemente digo que estaba mutando.


Luego se produjo el cambio más significativo. Queen entraba en los ’80, y cagaban componían Hot Space en 1982. No es tampoco tan mal disco, pero el cambio es muy radical, y es una mera transición hasta la llegada del The Works en 1984, el mejor disco de la etapa más comercial de Queen, donde los sintetizadores reinaban en comunión con las guitarras. Alguien dijo, no recuerdo qué persona, que daba igual lo que cantara Freddie Mercury, siempre sonaba como un cantante de rock.

 
Bueno, que me he ido un poco del tema, Hot Space estaba plagado de canciones mediocres, como Body Language o Cool Cat, pero también de piezas para la posterioridad como Under Pressure o la marginada Action This Day (otra canción favorita de la Poyatos, que ama a Roger Taylor). Me gusta pensar en Hot Space como el disco necesario para The Works, y que si no hubiera existido no hubieramos tenido un The Works tan perfecto. The Works es la evolución final de Queen desde los ’70 hasta los ’80. Es un discazo, por muy comercial que sea (me río yo de los que emparejan la comercialidad con la mediocridad, porque se pierden verdaderas joyas, pero eso es otro tema). No hay canción que me deje con el culo torcido en The Works. Radio Ga Ga (casi lo pongo junto), la rockera Tear It Up o la inolvidable I Want to Break Free, que coronaba a Deacon como uno de los mejores compositores de la banda. Nueve canciones fueron suficientes para maravillar al mundo.


A Kind of Magic es un poco engañoso, porque tiene algo de banda sonora de Los Inmortales. Es un gran disco que no se percibe como uno de los mejores, pero analizándolo pieza a pieza te das cuenta de su grandeza. Por encima de A Kind of Magic quedó su gira, que daba aquel mítico concierto en Wembley que todos los amantes de la música deberían tener como cabecera(al igual que el Live Aid).


Después, por problemas evidentes de enfermedad de Freddie, Queen se convirtió en un grupo de estudio. Las giras eran lo que demostraban lo grande que era Queen. Cuesta mucho encontrar fallos en sus conciertos, pero es que más allá de la precisión se encontraba el puro show que montaba Freddie en cada una de sus actuaciones. The Miracle no brilló en absoluto, y no porque no tuviera una gira de presentación que lo ensalzara. Era un buen disco, pero si bien el resto calaba enseguida a The Miracle le costó mucho más. Puede que sea el peor después de Hot Space, aunque el himno de I Want It All (el cual hubiera pagado por ver en directo más allá de lo que vi en la gira con Paul Rodgers) o la propia The Miracle son de las mejores composiciones de Queen en la década de los ’80. El problema es que el resto no estuvo a la altura.

Parece mentira que su último disco con Freddie en vida, Innuendo, fuera hecho a correprisa, porque Innuendo es junto a The Works y A Night at the Opera el mejor disco de Queen (en mi opinión siempre, claro). Hay varias joyas en Innuendo, desde la propia canción que da el nombre al disco o la ida de cabeza de Freddie en I’m Going Slightly Mad que recordaba al Freddie de los primeros años. Todo el disco en general, de hecho, tenía mucho del Queen setentero, pero con una gruesa capa de lo que habían aprendido en los años ’80.


Por último, Made in Heaven daba carpetazo al grupo en 1995, con Freddie ya fallecido. Freddie dedicó sus últimos meses de vida para grabar todo lo que pudo y más, desde Innuendo se metía sesiones intensivas en el estudio para dejar el mayor recuerdo posible. Es por ello que me extraña mucho que Innuendo y el propio Made in Heaven tengan semejante nivel, pero así es. Made in Heaven, a pesar de ser un refrito de canciones en solitario en muchas ocasiones, es un señor disco, que actúa de una manera celestial y es sin duda el epílogo perfecto para una de las mejores bandas que ha dado el ser humano (esto es objetivo).


De Paul Rodgers y el resto de proyectos que pretendían revivir a Queen (metamos a George Michael también en el saco) mejor no hablar. Me alegro en cierta medida por ello porque me permitieron ver a Brian May y a Roger Taylor en directo, pero llamar a eso Queen, Queen+Paul Rodgers o Queen+Farruquito es ensuciar mucho el nombre de la leyenda, y eso que yo soy fan de Freddie Mercury, pero no soy uno de esos Freddienazis que asocian Queen con él y casi menosprecian el increíble trabajo del resto del grupo. Si todavía hay alguien que no le ha dado por escuchar a Queen todavía puede hacerlo, porque a pesar de los años los discos siguen sonando igual de únicos e irrepetibles.

5 comentarios :

  1. Yo tuve mi época de Queen, y lo dejé por una razón tan estúpida que no quiero ni mencionarla. Pero fueron mi grupo favorito desde el momento en que me interesé en serio por la música hasta el momento en que descubrí a los Beatles, que fueron más o menos dos años. Escuchaba Bohemian Rhapsody una vez al día sistemáticamente.

    Si los hubiese escuchado más tiempo probablemente lo habría escuchado todo, pero me quedé en los tres Greatest Hits (mis favoritos eran el I y el III, no sé qué tenía el II que no me llamaba demasiado), los Queen I y II, el Jazz, los Day/Night y un single de 45rpm que recibí de mi padre de Sheer Heart Attack y una cara B que no recuerdo porque yo casi siempre escuchaba Sheer Heart Attack (no sé si la otra canción era Spread Your Wings).

    De todas formas, aunque sólo escuchaba esos discos, quien veía mi last.fm en aquella época sólo veía un floodeo sistemático de Queen.

    Aún a veces me da por volverlos a escuchar (siempre las mismas canciones), y me las sé de memoria. Incluso una tarde que tuve acceso a una guitarra de 12 cuerdas, pude tocar '39. Ya ni siquiera recuerdo los acordes.

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    1. Bueno, por lo poco que te conozco no me extraña que el II no te llegara tanto como los otros. Lo del III ya me parece mas extraño porque entre que eran actuaciones del tributo a freddie y piezas en solitario...

      Pues deberias oir como minimo la etapa que llega hasta el Hot Space. Lo otro tambien te gustara, pero imagino que te llamara mas lo anterior ^^.

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    2. No sé qué concepto gafapastiche tienes de mí, o qué te habrá contado conejito, pero creo que me juzgas mal.

      El Innuendo no lo he mencionado porque no me he acordado, pero también me gustaba bastante. Algo de esa época escuchaba, aunque no mucho. Por tópico que suene, fui súper fan de Mercury, me encantaba como persona, como pianista y luego como cantante. Su vida me llegó bastante hondo en esa edad tonta en que las cosas te marcan más de lo que deberían. En esa época, y ahora tampoco porque no los escucho, no sabría explicar muy bien por qué no me marcaron tanto las canciones de la época del Greatest Hits II. Las primeras me parecían más sinceras, más viscerales. Y las últimas mucho más emotivas, muy sinceras también, y con una cierta melancolía que las hacía distintas al resto de música que había escuchado.

      Las de entre medias puede que no las entendiese, no todo tiene que reducirse a más comercial o menos comercial. me parecían buenas canciones, pegadizas, y bien hechas. Pero no sé por qué no me calaron tan hondo, y probablemente no lo llegue a saber. Tuve tiempo de sobra para escucharlo todo, pero no lo hice porque me limité a escuchar lo que más me gustaba. Además, en esa época escuchaba música sin saber de qué año era cada disco, no lo hacía por "nuevo" o "viejo". Al principio me pasaba los CDs un amigo y los ripeaba en el ordenador en cochino *.wma, yo creo que ni tenía internet todavía.

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  2. Soy Neojin desde el anonimato.
    No era concepto gafapastil xD, solo me basaba en tu afición por la psicodelia, y queen al principio... Bueno, no es que fuera psicodelia ni por asomo,, pero entre que tenían mucho de progresivo y que Freddie sacaba a luz todas las locuras que se le venían a la mente he pensado que te gustaría mas ^^.
    Ahora has sembrado la duda... Cual es esa misteriosa razón por la que dejaste de oirlos?
    Yo también tenía programas para ripear cds :D

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  3. "o qué te habrá contado conejito"

    Miiiiiira.

    Que yo con NeoJín me dedico a seguir a tus dobles por Albacete y a abrazar a Kirby. No le hablo de si llevas monturas al aire o gafas de pasta.

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